Aquella conversación que siempre estuvimos a punto
de tener, da vueltas en mi cabeza,
por la noche el Hudson tiembla bajo las luces de New Jersey
aguas sucias que sin embargo reflejan a veces
también la luna
y distingo a una mujer
que amé, ahogándose en secretos, el miedo enroscado a su garganta
como si fuera pelo, sofocándola. Y es con ella
con quien intenté hablar, su cabeza herida, expresiva,
se aparta del dolor, se arrastra hacia las profundidades
donde no puede oírme,
y pronto sabré que le estaba hablando a mi propia alma.
Adrienne Rich
Una Paciencia Salvaje Me Ha Traído Hasta Aquí
1974-1976
Ya que tengo este vacío tan grande dentro, este bloqueo en el que no soy capaz de echarlo todo fuera, sigo dejando que Adrienne hable por mí. Me está sorprendiendo para bien esta escritora, he de reconocer que los primeros poemas del libro me costaba pillarlos, me llegaba alguna frase suelta o alguna estrofa. Pero conforme voy avanzando me va conquistando y tengo que agradecerle que me esté despegando poco a poco de las costillas este dolor que se empeña en quedarse a vivir conmigo, en mí.
También es justo decir que no es la única que me está ayudando, que tengo una vocecita al otro lado de móvil que siempre están ahí para darme ánimos, contarme sus experiencias y sacarme una sonrisa. (¡Hola, Irene!) Y cómo no, mis maritotos que me animan aunque sea yendo a la Fiesta Del Cine a ver una peli mojonera de Ben Affleck y Justin Timberlake (Runner Runner, no os perdéis nada, porque hasta la protagonista no es tan guapa pa lo puta que es).
Así que a pesar de todo, entre tanto temario feo del EIR estos días con Bioestadística, que me ha desmotivado un poco con el estudio y entre tanto... llamémoslo vacío, porque sí, es lo que más se le asemeja a este sentimiento, vacío, silencio, nada... Entre tanta porquería, siempre se encuentra alguna joya. Esta entrada mismamente iba a ser super depresiva y al final he sido capaz de darle un giro. O quizá es que debo dejar de ver tantos programas de subastas y trasteros abandonados... ¿Quién da más?
También es justo decir que no es la única que me está ayudando, que tengo una vocecita al otro lado de móvil que siempre están ahí para darme ánimos, contarme sus experiencias y sacarme una sonrisa. (¡Hola, Irene!) Y cómo no, mis maritotos que me animan aunque sea yendo a la Fiesta Del Cine a ver una peli mojonera de Ben Affleck y Justin Timberlake (Runner Runner, no os perdéis nada, porque hasta la protagonista no es tan guapa pa lo puta que es).
Así que a pesar de todo, entre tanto temario feo del EIR estos días con Bioestadística, que me ha desmotivado un poco con el estudio y entre tanto... llamémoslo vacío, porque sí, es lo que más se le asemeja a este sentimiento, vacío, silencio, nada... Entre tanta porquería, siempre se encuentra alguna joya. Esta entrada mismamente iba a ser super depresiva y al final he sido capaz de darle un giro. O quizá es que debo dejar de ver tantos programas de subastas y trasteros abandonados... ¿Quién da más?
Sed malos y disfrutad del fin de semana, que tenemos una hora más para dormir o hacer party hard la madrugada del sábado al domingo.
Besos con marca.







