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9 de agosto de 2013

Fruslerías (XX - edición especial verano).

Caravana hasta la playa cantando y bailando al ritmo de una radio que pierde señal conforme nos vamos alejando de la ciudad. Los últimos días antes de que llegue esa visita que tanto esperas, con los nervios haciendo de las suyas y la ilusión compitiendo con tu sudor para salirte por los poros. Comprar cigarros a cinco duros cada uno y hacer como que fumabais en aquel paraje raro, cruzando peligrosamente la autopista, con la adrenalina golpeándoos las sienes. Leer en el balcón con los pies colgando, el culo fresquito y el falso sauce llorón más quieto que nunca. Vacaciones Santillana y un workbook de Matemáticas que hicimos al borde de tu cama de Punta, ésa donde violaste nuestra amistad y ya nunca volvió a ser lo que era. Fango hasta las rodillas huyendo de cangrejos y convencionalismos. Carreteras que podrías conducir a ciegas después de tres años de hacer todos los días lo mismo. El Mundial. Fruta fresca. La Baticao. No dormir si no te tapas y no dormir si tienes calor porque te has tapado, porque así eres tú: pura contradicción. Tardes que se nos hacen noches que se nos van de las manos. Volver a casa haciendo autoestop, rompiendo por el camino tres o cuatro corazones que antes te habías ganado a puñetazos. No saber dónde se ponen "las largas" en el coche que acabas de aprender a conducir. Almuerzo y helado gratis en una casa en la que es muy difícil saber de qué color son las paredes, pero que te da igual porque la mujer de tu vida, aunque tú no lo sepas, está sentada a tu derecha. Convertir la estación en nuestro punto de encuentro. Operación parte de abajo del bikini. Adivinar nombres bajo el agua y acurrucarte a tus primos recién descubiertos para ver una lluvia de estrellas tumbados en la arena. Maratones: de series, de besos, de despedidas. Moratones: de fútbol, de machos, de amor. Volar a otro país y seguir la estela. Blanco, rojo, marrón, muda y vuelta a empezar. Algo así como tener un novio y que te pidan permiso para salir con él. Conciertos, desconciertos y recitales musicales, siempre mejor con un mojito en la mano y el océano de frente si miras a poniente. Quedar entre el quiosco y la pirámide y que te echen por primera y única vez de una discoteca. Todos contra el fuego pero tú, ardiendo, sólo sabes apagarte si te metes bajo el agua tapándote la nariz.

Buscar la concha más bonita de la playa para mandártela.


Y que se rompa.
Que todo se rompa.

Besos con marca.
Y arena y algas.

12 de junio de 2013

Fruslerías (XIX).

La Bien Querida - A Veces Ni Eso

Haciendo eses de amor con las caderas como si el resto de funciones corporales se vieran mermadas en el momento en el que mi mente desconecta del temario. Sentir que doy tumbos, de una a otra, cuando ésta es de las mejores veces que he interiorizado la rutina de estudio, cuando mi objetivo está más centrado. Y no entender qué me pasa. No saber hacia dónde dirigir los sentimientos negativos, pero ahí están, llamando a mi puerta o colándose por las ventanas cuando mejor les parece. Haciendo difícil distinguir qué es señal y qué ruido. Las noches empeñadas en convertir mis sueños en un folie à deux autodestructivo que hace de mis despertares el peor momento del día. Tal vez debería empezar a llamarlos pesadillas pero tampoco puedo enfadarme con quien maneja mis alturas si no hago más que ir dejándome gestalts abiertas por el mundo. Por mi mundo. Porque las cosas no pueden andar bien si hay canciones que antes me gustaban y ahora las paso en la lista de reproducción. Si hay lugares que no quiero pisar sola porque no sé si voy a poder soportar tanto olor a sal. Si hay libros que dicen mucho más cuando están cerrados y hay calles gastadas, pisadas y nunca, nunca, con la compañía deseada, tan sólo en esas utopías nocturnas que a veces tienen protagonista recurrente y otras decide rescatar a viejas actrices que tuvieron su momento de gloria en el pasado. A sabiendas de que la heridas a las que no se les da puntos, tardan más en cicatrizar o pueden cerrarse en falso, en lo superficial, dejando encerrado dentro todo el dolor, preparado para salir en el momento menos esperado. Porque el tiempo a veces se toma su tiempo.


Y a veces ni eso.
Besos con marca.

10 de febrero de 2013

Fruslerías (XVIII).

Quizá no te pase en el momento en el que te dan la hostia. Hay a quien le pasa antes y no le pilla de sorpresa y habrá a quienes le suceda un tiempo después de sentir el escozor en la mejilla. O en el alma. Piensas que no te está pasando a ti, que todo esto era diferente, nuevo, bello. Casi mágico. Al menos era inesperado, nunca había estado en tus planes, te pilló de sorpresa y te dejaste llevar porque, qué coño, siempre encontrabas algo bello por lo que luchar. Siempre había calorcito a la altura de las costillas, entre las piernas, tras las rodillas. Siempre quedaban ganas de ser mejor. Lo que no sabías es que no todo el mundo está dispuesto a seguir tu ritmo. Que no puedes acusar a nadie de no poner el mismo empeño. Que la espera no se vive igual desde el lado malo de la vida, el tuyo, donde todo lo demás te parece tan bueno que serías capaz de esperar por ello toda una vida. Que desde el lado bueno se quiere todo. Y todo ya. Y tú estás a años luz de todo eso. Hay a quienes les sucede en el momento del impacto y quienes se dan cuenta mucho antes. Estos últimos son desdichados por más tiempo, antes de que todo acabe. Pero cuando te pasa después el dolor no es distinto. Es, simplemente, que ha tardado un poco más en llegar.


Yo no era especial.
Hasta ahora no me he dado cuenta.
Y duele.

Besos con marca.

31 de diciembre de 2012

Fruslerías (XVII): Especial Nochevieja.

Cuando el año que expira hoy te ha dejado el cuerpo, la mente y el corazón destrozados, hacer balance se convierte en una tarea sobrante. Sabes de sobra lo bueno y lo malo. Intentar rememorarlo todo se hace doloroso y como las cosas, momentos y personas buenas han sido muy contadas, conoces perfectamente cuáles y cómo han sido, así que está de más cualquier lista.

Cuando el año que se acerca cada vez más no tiene pinta, en principio, de ser mejor que el que se despedirá esta noche entre campanadas, gritos y petardos, hacer propósitos como he hecho casi siempre, también está de más. Si por mí fuera, hoy desaparecería después de la cena y no tomaría uvas ni haría nada de lo que hago siempre, pero siempre tienes que guardar la compostura en estas fechas, más aún cuando las últimas semanas se han acumulado las desdichas.

¿Por qué escribo una entrada entonces? Porque hace tiempo que no tengo inspiración alguna y no quiero que penséis que me he olvidado de este rinconcito mío y, por extensión, de vosotros. Quería daros las gracias a los que estáis siempre ahí, ya sea leyendo solamente, leyendo y comentando, escribiéndome mails, buscándome en las redes sociales. A los que comentáis sin leer o sin usar la comprensión lectora no, a vosotros que os den carbón del malo. Y a los que todavía intentáis atacarme usando este espacio, ni la hora. En este 2013 espero volver a ser yo y volver con fuerza al blog, con algunas ideas que me rondan.

Y precisamente, al año nuevo, sólo le pido fuerza. Fuerza. Fuerza en todos los aspectos. Fuerza física, buena salud. Fuerza de voluntad, para ser capaz de conseguir la gran meta que me he propuesto: estudiar todo el año para sacar las oposiciones EIR en 2014. Y también para ponerme en forma de una vez por todas, esta vez por salud y amor propio a partes iguales. Nada de me apunto al gimnasio y luego no voy, no. Por mis medios, comiendo como es debido y con una rutina de ejercicio que no quiera dejar a los dos días. 

Pero sobre todo, le pido fuerza psicológica y sentimental. No sé si esta expresión, "fuerza sentimental", existirá, pero la necesito. Se avecinan cambios y acontecimientos llamémoslos "duros" en mi entorno y siento sobre mis hombros un peso que no debería estar cargando, pero ahí está y no se puede eliminar con una simple sacudida.

Así que, como habéis podido ver, mi gran propósito para el año 2013 es:
SER FUERTE.

Espero que paséis una Nochevieja estupenda
y una entrada de año genial.
Que estéis rodeados de la gente que más queréis
y que el 2013 sea bueno con vosotros.


FELIZ AÑO NUEVO 2013
Besos con marca.

26 de octubre de 2012

Fruslerías (XVI equisuvepalito)

Pequeña niña desarticulada de ojos enmarcados en marrón. Rota por dentro y cicatrizada mil veces. Mil una. Mil dos. Contando. Alérgica a tu suerte, que ha decidido oscurecerse con cada paso adelante que has querido dar. Cuando crees tener alas en tu maltratada espalda, cuando parece que esa vez sí, que vas a levantar al fin el vuelo, aunque sólo sea para planear un poco por encima de unas cuantas cabezas. Cuando te sientes de nuevo preparada. El crudo y fiel espejo te devuelve la imagen que te ata de nuevo al suelo. De tu espalda no sale ala alguna, sino dos ramas retorcidas y desnudas que no te van a llevar a ninguna parte, que no sirven para volar. Estás baldía, en su cuarta acepción del diccionario de la RAE. Y lo peor de todo es que esto lo has vivido ya muchas veces y con cada una de ellas te das cuenta de que duele un poco más. Y corre el tiempo y corren tus oportunidades. Se escapan. Se te escurren entre los dedos como la arena que hace tiempo que no pisas. Y la filosofía de ir a tu ritmo que te has aprendido tan bien no reconforta siempre como debería. Dicen que de palos se aprende. Pero los palos lo único que hacen es dejarte magullada e indispuesta durante un tiempo indefinido en el que tu vida se para, se estanca, se revuelca por el lodo y te empaña los ojos noche sí noche también.


Y no tengo tela pa coserme unas alas nuevas...
Besos con marca.

10 de septiembre de 2012

Fruslerías (XV)

Lunes. O cualquier otro día. Qué más da.

Salir a la calle medio desnuda, con un vestido blanco que deja poco a la imaginación, arropada por el bronceado que has ido cultivando durante el verano. Te gustas y se nota. Y te hace gracia el viento que se cuela y te hace cosquillas en esa parte tan sensible que una vez aprendiste a llamar hueco poplíteo. Te has dejado acariciar por el sol y el aire este verano. Has trenzado culturas en tu pelo en una sola tarde y te has prendado de todos los acentos diferentes que te han salpicado estos días, estos meses. Ahora has de decidir entre guardar o quemar heridas pasadas y marcas de besos en hogueras de otros santos que no son San Juan. Tienes que hacer sitio para todo lo nuevo que está por venir y sabes que te cabe mucho en el pecho, tras las costillas, por donde cae la pleura más o menos. Y circulando por tu materia gris entre huesos craneales, todo preparado para invadirte cada vez que decidas echarte a dormir. Pero así sólo se guarda lo inmaterial, lo intangible. Lo incontable, por especial o por prohibido. Y Diógenes se queja de que sólo le quieres por temporadas. Una relación tormentosa más en tu lista de imposibles.

Imposible. Como ver su cara entre el resto de la gente y darte cuenta de que todo es fruto de tu imaginación, de tu deseo. De tanto tiempo sin verla. Como no saber dónde buscar. Dónde buscarla, dónde buscarte. Como encontrar la aguja de tu pajar sin la ayuda de un imán potente. Y acabar perdiéndote. Como que el moreno te dure todo el año sin desasirse de tu piel agradecida por tanta inyección de sol y vitaminas. De relax, de vivencias.


Imposible.
Como que el verano dure eternamente.

Besos con marca.

14 de junio de 2012

Fruslerías (XIV)


Es curioso como puedes tener dos reacciones tan distintas casi a la vez y en situaciones, en principio, tan parecidas. Pero se trata de eso, de sensaciones, de lo que cada persona te provoca y te mueve dentro. Quizá influyan otros factores, puede ser. Pero lo que está claro es que cuando una se va tienes ganas de convulsionar echando espumarajos por la boca a la vez que gritas improperios varios y escuchas música (sí, puedes hacer todo eso y más a la vez porque eres mujer y todos sabemos que las mujeres somos todas multiorgásmicas multitareas) mientras que cuando es la otra la que te deja, se te queda esa sonrisa tonta en la cara, esa sensación de "Ay y ahora, ¿qué?" y no sabes qué hacer a continuación. Tu corazón te dice mediante fuertes latidos, toctoctoc, que sigas adelante, que tontear no es malo y que un poco de ilusión en tu vida es importante. Tu cabeza es un código morse alterno, pipipipiiiiipiiiiipiiiiipipipi, que cada X tiempo te dice "¿Qué dices, jipi colgao!". Que otra vez lo mismo algo parecido, no, gracias. Pero en el otro caso tampoco sabes qué hacer, porque no se te da bien ni ligar ni parar los pies y luego te ves envuelta en un montón de hilos. De unos vas tirando torpemente y con otros cortas, tijeretazo, y así tampoco se hacen las cosas. Porque los hilos están compuestos de varias hebras y lo único que tienes que hacer es dejar claro cuál de ellas vas a enhebrar y cuáles vas a dejar fuera. Tan simple y tan complejo, eres un poco astígmata emocional y la aguja tiene un ojo muy fino. ¿Qué va a ser de ti, pequeña de las dudas infinitas?

Supersubmarina - De las dudas infinitas

"No dejes que todo esto quede en nada
porque ahora estés asustada."


Besos con marca.

22 de febrero de 2012

Fruslerías (XIII)

Supersubmarina - Puta Vida

Cuando las cosas me van medianamente bien, cuando me siento a gusto, siempre espero el fatídico momento en el que una voz aparezca diciendo "¡Esto es una joda para Videomatch!". Supongo que será un miedo natural del ser humano, el sentirse amenazado cuando tiene cosas que le merecen la pena y poder perderlas. Por eso a veces, sólo a veces, prefiero verlas pasar que mojarme, pringarme y todos los sinónimos que se os ocurran. Esta vez es diferente, no quiero perderme nada, estoy super implicada y no quiero desistir. Haré lo que dependa exclusivamente de mí, pero temo a lo que se escapa de mi control. Y esto es totalmente contraproducente porque a la misma vez, no me permite disfrutar del todo de la situación. Pero, ¡qué esperábais! Soy la indecisa, la bipolar, la rumiante. Un animal de costumbres. Tendría que tener los ojos a los lados de la cabeza, como los rumiantes precisamente, que no los tienen de frente, sino a cada lado de la cabeza para poder estar comiendo y vigilando a la vez a los posibles depredadores. ¡Hala! ¡Pero si eso ya lo hago y no me ha hecho falta lo de los ojos! Ay que ver... Va a ser que esto de hacer dieta me está haciendo perder algún oligoelemento de esos imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo porque desde luego cabeza no funcionar a veces. "Consejos vendo y para mí no tengo." ¿No decía eso el refrán? Pues así me va.

Besos con marca.

30 de enero de 2012

Fruslerías (XII)

Amaral - "Cuando suba la marea"


Tengo una sensación. Ni buena ni mala. Rara. La sensación de que se ha perdido todo. La sensación de que se ha acabado todo. De que no merece la pena luchar. De que todo es una ilusión sensorial, por no llamarlo mentira. Mentira consentida. De esas que se mantienen a base de fantasías porque es lo más sencillo para las dos. Aunque quizás soy yo la única que lo siente, no lo sé. Luego vendrán las preguntas y las explicaciones, ésas que tan poco me gustan por pensar que se podrían evitar si todo fuera más fluido a pesar de las dificultades. Estoy tan confusa pero lo veo todo tan claro a la vez que no sé qué parte de mí tiene razón o si es que ambas están en lo cierto. Sea lo que sea no me está gustando y espero que todo esto sirva para reaccionar. Sea cual sea el final o sea cual sea el punto del proceso en el que nos quedemos. Puede que dentro de un tiempo piense en estas palabras y no me gusten, pero si están saliendo de dentro de mí a través del movimiento de mis dedos sobre las teclas supongo que no será en vano. O sí, quién sabe. Ya se verá, ¿no? Ya se verá...


Besos con marca.

3 de enero de 2012

Fruslerías (XI).

Perdona por no haberte cogido el teléfono el día 1, por tenerte algo abandonada estos días en los que te he pedido indirectamente un poco de tiempo. Son mis mierdas, mis temores, mis inseguridades. Me hacen pensar cosas feas, poner pensamientos y frases en las mentes y bocas de otras personas cuando en realidad la que tiene los problemas soy yo. La que no se quiere soy yo, la que no se valora soy yo, la que quiere cambiar y cree que debo cambiar soy yo. Estoy borracha. De recuerdos, de problemas, de imágenes, de sonidos, de palabras. Me siento estancada, entumecida, dormida. (Te) Necesito tanto. Necesitamos una oportunidad. Vernos, tocarnos, olernos, sentirnos. Una oportunidad normal, como una pareja normal. Pero con la especialidad de ser nosotras dos. Quiero intentarlo, sí. Y me da igual todo. Me da igual que acabe bien, que acabe menos bien. Me da igual llegar al cielo o darme la hostia más grande de mi vida. La cuestión es que tenemos que intentarlo, que experimentarlo, que vivirlo. Vivirnos. Pero es duro. El no saber cuándo. El no saber cómo. El no saber dónde. Ni el precio que habrá que pagar. Luego pasa lo que pasa. Que vienen estas vomitonas de letras unidas en perfecta desincronización, que dicen lo que quieren y lo que quieren decir. Que se me vienen a la cabeza todas las canciones de desamor que alguna vez me han hecho llorar y no soy capaz de programar el reproductor de mi vida en la lista de melodías de amor, de felicidad, de superación. La niña que llora en tus fiestas puede parecer cursi, pero hay chicas así por el mundo aunque cueste creelo. En un banco de una plaza cualquiera, de una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera, de un país cualquiera en un mundo cualquiera. Porque tiene miedos como los puede tener cualquiera. Pero los vive como nadie.

Ahora sé, más que nunca, que tengo que cambiar. Que no puedo quedarme mirando todo lo que no me gusta esperando que un buen día se transforme en algo mejor. Que está en mi mano el hacer que todo sea diferente. Aunque haya mucho que no dependa solamente de mí. Aunque duela. Aunque canse. Aunque cueste. Aunque a veces no se vea avance alguno. Aunque caiga, me levante, me vuelva a tropezar y me tenga que volver a poner en pie.

Por mí. Por mí. Sobre todo por mí.
Porque todo lo demás vendrá después.


Besos con marca.

12 de septiembre de 2011

Fruslerías (X)


The Murmurs - I'm A Mess

Siento como si ahora mismo me pudiera tumbar en cualquier parte y quedarme dormida durante horas, días, meses, años. Vidas. La cabeza me pesa como nunca, es una sensación que no había tenido antes. Coitus interruptus de vómito que deja mal sabor de ojos. Miembros sin fuerza que no quieren mantenerme en pie ni hacer nada por mí. Pensar que no me lo merezco no sirve de nada. Pensar que me lo merezco tampoco es de gran ayuda. La frustración de creer saber qué es lo que toca ahora y ser consciente de que careces totalmente de la inmensa mayoría de los recursos necesarios. Preguntarme a mí misma qué me pasa y, sin saber qué contestar, querer pasarme gritando dos minutos hasta vaciarme de lo que creo que es rabia. Contenida o no. Que estas palabras me esté costando tanto sacarlas por la punta de mis dedos. Como una purga previa necesaria para ese maldito algo que nunca llega y que, de nunca cansarme de esperar, me deja cicatrices en las vísceras más profundas y volubles de este cuerpo mío. Y es que vivo una versión de mí que hace unos años nunca me hubiera imaginado. Esto no es lo que tenía pensado y a la mierda quien me diga que lo que no se planea acaba saliendo mejor.


Pulsaría el botón de reset si lo encontrase.
Besos con marca.

26 de agosto de 2011

Fruslerías. (IX)

Que me mire a los ojos cuando me habla. Que se acuerde de mi nombre y se dirija a mí con él. Que se preocupe por mi salud y me pregunte por mi ánimo y por mi coche. Que venga a pedirme ayuda y consejo. Que sea amable y tenga siempre una sonrisa. Que diga que vendrá a verme y lo haga. Que haga que me de un nosequé en el estómago. Tonterías, nimiedades, pequeñas cosas que pueden ser un mundo si eres alguien como yo. Alguien que recibe las muestras de interés y de cariño como si se tratasen del tesoro más preciado. Alguien que lleva alrededor de un año sola. Alguien caprichosa, enamoradiza y sobre todo cariñosa, que siente que tiene tanto para dar. Y luego pasa lo que pasa. Lo del amor unidireccional del que ya hablé en otras ocasiones. Lo de lanzar amor-calor al vacío y no obtener nada de vuelta. Lo de quedarte fría, congelada. A veces es por pura indiferencia. No heredé una buena puntería y me gusta mirar alto. A veces es por simple falta de iniciativa por mi parte. No sé si iniciativa es la palabra, pero toda la verborrea que puedo tener por aquí, todo lo que haría, diría, intentaría... Todo se agolpa en mi cabeza, se estanca en mi garganta, me pesa en la lengua. El cerebro se bloquea, los miembros no responden y se me encaja la sonrisa más idiota que no sé si me hará parecer lo propio. En mi imaginación, en mis ensoñaciones, todo era más fácil. Le sonreía, le coqueteaba un poco y todo iba sobre ruedas. Es entonces cuando entra en juego el mecanismo de defensa por excelencia y empiezas a pensar que tampoco es para tanto. Piensas que no está tan buena o que no es tan guapo. Le quitas importancia para autoconvencerte de que no te vas a perder nada. Y pasan los días. Los meses. Los años. Y te das cuenta de que ir sola a la playa te hace bien y mal a partes iguales. ¿Has cogido el protector? Hoy está pegando fuerte.

Escrito el miércoles, 24 de agosto de 2011.

Besos con marca.

9 de agosto de 2011

Fruslerías. (VIII)

Debo dejar de fumar en sueños porque luego amanece y toso como una enferma adicta a la nicotina de tu piel que se interroga como diciendo "¿desde cuándo tú fumas?". Y es que a mi cerebro le ha dado por soñar cada noche con una tú distinta, esas tú del pasado que, precisamente, pasaron. No sé porqué pero soñaba que me cruzaba contigo y que tus ojos se clavaban en los míos y nuestros labios parecían sellados a posta para no decirnos ni una palabra. Entonces te apoyas en una columna en aquella colmena de gente que iba, venía y esperaba, como tú. No sé qué esperábamos allí como tampoco sé porqué en el fondo de mi bolso había un cigarrillo que mis manos, torpes por haber visto tu cara, buscaron ciegas hasta dar con su tacto. Una chica me ofreció el fuego de su boca y fumé como si llevara toda la vida en ello. Y lo cierto es que el sentimiento lleva en mis pulmones casi toda mi vida, como un cáncer que no se va, que no quiero que me lo extirpen porque le he cogido cariño. Necesito una terapia de cuidados paliativos para acercarme a lo que es estar sana de ti y poder, al fin, querer curarme.


Creo que el placebo está a punto de llegar.
Besos con marca.

27 de julio de 2011

Fruslerías. (VII)

"Que me vendan un afinador pa mí
mis brazos en sol, mis piernas en si..."
http://grooveshark.com/s/Puta+Conciencia/1RZWWb?src=5

Me recuerdas tanto a ella... Y ella me recuerda tanto a ti... Y los sueños se entremezclan con pesadillas en un círculo vicioso tan agridulce... Sé en qué día estamos si mi madre se levanta para trabajar o no y si coincide conmigo en el cuarto de baño. O por lo que ponen en la televisión. La caja de cambios protesta cada mañana porque no sé cómo tratarla. ¿Qué hago yo si es a lo único a lo que no estoy acostumbrada en estos momentos? Y por no perder la costumbre, masturbo las horas de pura desidia. Porque las piernas no se abren por mucho que me tienten y es que no encuentro las palabras adecuadas para escribir un e-mail a pesar de llevar tanto tiempo queriendo abrir una nueva vía de comunicación. Si es que se me va la fuerza por la boca, siempre ha sido así, no sé de qué me asombro. En el botiquín no tengo anestesia que me ayude a soportar tanta tontería junta en tan poco espacio y tan poco tiempo. Así que llego a casa magullada un día tras otro, como una cadena de mamporros y hostias como lluvia de verano, que te cae de pronto y te cala los huesos casi sin darte cuenta. Se me atraganta la comida un día sí y otro no, así que tengo que estar alerta para no morir ahogada en este amasijo de insensibilidad aprendida. Y así durante 62 interminables jornadas sabiendo que terminarán, pero desconociendo si lo que viene después será mejor o peor. Sabiendo que lo que tengo no me gusta, pero desconociendo con exactitud que es lo que quiero.


Que me muerdan para que así al menos sienta algo.
Besos con marca.

22 de junio de 2011

Fruslerías. (VI)

A mí es que esperar me pone de mala hostia. Es lo que hay y no lo puedo remediar. Esperar en todas sus formas, en todas sus variantes, por lo que sea y para lo que sea. Y tú me estás haciendo esperar. Y tú. Y vosotros. Y ellos. Y me inflo. Me voy inflando hasta límites que van rozando el punto de explosión y quiero buscar válvulas de escape que no encuentro de ninguna manera. Soy un globo que has soplado mucho y has soltado a su suerte en un campo de cactus o dejado perderse en un bosque de árboles desnudos de hojas. Se va a pinchar. Todos lo saben. Si sus paredes no se destensan un poco con un soplo nuevo y fresco se va a pinchar. Y la fuerza con la que saldrá lo que lleva dentro lo pondrá todo perdido. Y eso incluye a gente que no tenía nada que ver con todo esto, como siempre, que pagan pecadores por justos o algo así.


Ojalá pudiera volver aquí y volar, saltar, reír, cantar, beber, disfrutar...

Besos con marca.

24 de abril de 2011

Fruslerías. (V)

Cierre de un ciclo sin nada nuevo a la vista. O dos. O tres. Una mala noticia, lo sé, lo presiento, me lo dirán y me lo creeré. No he podido entrar, en calidad de nada. Sigo donde estaba, no he ganado nada. Nada, nada, nada. Empiezo a odiar esa palabra. A darme asco que suba por mi garganta, resbale por la lengua y se impulse en los labios para salir fuera. "Nada." Ni la Princesa Perdida Rosa me saca de esta nada. Sólo es un caótico oasis en mi vida llena de nadas. Me revuelve el pelo, la habitación, la casa entera. Y cuando se va, nada. Carencias, necesidades, deseos, anhelos... Cúmulos de nada. No tener a dónde ir por tus propios medios. No encontrar las llaves para tus propios candados. No poder cortar con todo y empezar de nuevo. No, no, no. Nada, nada, nada. Negación. Cansada de la negación. Cansada a las puertas del 24. Que esa es otra. Que no sé qué hacer. Que quiero y no quiero a la vez. Que es raro. Que duele y me cuesta creer que vaya a ser de otra manera, que me haga feliz, que me devuelva la sonrisa, que me de fuerzas para aguantar un poco más. De todas formas no sé lo que quiero. Y creo que tampoco lo que no quiero. A veces pienso que me he convertido en algo así como un ser que espera, expectante de lo que le venga. Sin voluntad alguna. Lo único que hago es plantarme la careta de "todo está bien". Y tapar. Disimular agujeros. Hasta que los gusanos decidan hacer acto de presencia.


Besos con marca.

8 de marzo de 2011

Fruslerías. (IV)

Lo que me parecía una buena idea no lo fue tanto con las claras del día y una tromba de agua. Tener planes siempre me dio miedo de la misma forma en que improvisar no se me da bien. Siempre digo que esta vez será la buena pero es lo de siempre. Parálisis fugaz lo suficientemente duradera como para que se me vuelva a escapar y ni planes ni improvisación sirvan para nada. Así siempre. Sería tan fácil volver a ser abordada. Se me da tan bien dejarme hacer que me da tanto miedo tener que estar a cargo de algo y fallar que a veces lo rechazo sin pensarlo siquiera. Por eso cuando esta vez acepté sin contemplaciones me sorprendí a mí misma. Quizás no soy yo la que está contestando últimamente a mi teléfono, pero me gusta esta chica. Y me acojona. Porque el viento sigue soplando y no le gusta que la despeinen. Ya se tuvo que colocar bien el flequillo muchas veces, por eso se lo dejó largo, aunque ahora no sepa muy bien qué hacer. Es así, no hay otra. Lo mismo está arriba que está abajo -aunque prefiere estar debajo, piensa. Y luego está ese hueco que rellenar. Es difícil. No sé siquiera la forma que tiene, no sé lo que he de buscar. No sé si hay alguien que tenga esa forma que no conozco o si esa forma es moldeable y puede entrar cualquiera. Sólo sé que ese vacío está ahí y se extiende cada vez más. Y yo cada vez más pequeña, equilibrando el universo. La mariposa volviendo atrás, reconstruyéndose el capullo. Antinatural.


Tal vez esto debería llamarse "Vida De Una Crisálida".
Besos con marca.

8 de octubre de 2010

Fruslerías. (III)

Siempre he sido un poco cuento de la lechera y sin final feliz. Anoche volví a soñar con ella y con el agua y no me gusta. Había animales imaginarios que hablaban con las personas y luego las atacaban. Pero eso es normal en Otoño, dentro de su irregularidad. El viento me despeina, corriente de pensamientos desencadenados. Ventolera de amor retórico lanzado al vacío en estado de reposo térmico alterado. Todo está patas arriba. No sé dónde está mi casa ni dónde está mi alma. También se voló mi inspiración y se habrá quedado enganchada en alguna rama de árbol o antena o red social. Abanico cerrado de posibilidades si no llevas las gafas del lejos. Además no apagas el modo de regreso al pasado. Así cualquiera. Lo malo viene cuando te das cuenta de que en la vida no hay tomas falsas, que tu actuación ha de ser impecable desde el primer momento, que no hay director que te pare para darte una segunda oportunidad con la misma escena. Cada vez será una nueva toma, una perspectiva diferente, un desenlace distinto al que te habías preparado. Ahora y siempre, en cambio permanente. Y para esta vez quiero un pantalón verde y una chaqueta de punto en camel. Pero sigo sin saber de qué color pintarme las uñas, ya ves. De formación propasional; de profesión, ultradivino.

Cada una desde una ventana semiabierta, mirándome por el hueco que les dejo abrir. Pasado-presente versus presente-futuroincierto. La cabeza dividida, el corazón arrítmico. Puede parecer que lo fácil es volver al pasado y lo complicado enfrentarse al futuro. Ahora mismo todo me parece cuesta arriba y a la espalda los recuerdos, el miedo y los remordimientos. Soy pequeña en todas mis partes y pienso que no estaré a la altura. Sólo quiero un agujero profundo donde sus ojos no me alcancen y plantada madurar.

-"¿Y si no vienen luz, abono y agua?"

Déjalo estar. Ya me iré secando poco a poco, semilla de nada. Sola en mi soledad dejó de ser redundancia. Mi alergia no entiende de estaciones.


Surprise!

Besos con marca.

14 de septiembre de 2010

Fruslerías. (II)

Ando buscando la inspiración fuera ya que dentro me da asco. Motivación para algo que no sé si se llevará a cabo pero que me mantiene falsamente entretenida y esperanzada. Dicen que el calor se va pero a mí se me pega a los poros y no puedo quitármelo con baños de sal, de vuelta a casa contando estrellas o luces de semáforos o burbujas de dudosa graduación. De buena gana me raparía la cabeza, pero no me quedaría pelo para teñirme y me quiero quitar cualquier intento de rubia tonta que pueda haber. No quedan días de verano o eso me quieren hacer creer, pero pienso que la playa aún me llama y todavía no he estrenado los bikinis que me compré. Temo no coger el tono y dar la nota, aunque no sería la primera vez que me pasa, total, más aburrido sería quedarme sentada sin hacer nada. Ahora que tomé la decisión de atreverme, mi cuerpo me empieza a jugar malas pasadas. Pero no va a poder conmigo, esta vez no. Esta vez creo tener yo el control y creérselo es el primer paso. Diez mil frases que repetir, puede ser, pero sólo con práctica se mejora y ya se sabe lo perfeccionista que puedo llegar a ser. El fuego que llevo dentro. No encuentro consuelo real y el ficticio que me he inventado no hace más que engordarme. En la lista de reproducción de mi vida no hacen más que sucederse canciones que hablan de perdonar o no perdonar, de pasar página o volverlo a intentar. Debería hacer una lista de canciones prohibidas en estados catatónicos de amor disfuncional. Catarsis. Volver al Reiki y alinear mis chakras de forma que nadie pueda volver a desestabilizarme. Correr, cansarme, tomar aire. Imaginar, crear, manos a la obra. Qué guapa estabas hoy y qué difíciles son las cosas. Nunca me atreveré, siempre te tuve un respeto superior que no me tengo ni a mí misma. Your love isn't fair, you live in a world where you didn't listen and you didn't care. So I'm floating, I'm floating on air. Flotando en la nada. No tengo nada. Y estoy cansada y enferma de estar siempre cansada y enferma. Muestra infiel de la causa y efecto. Que me toque hacer de madre cuando no sé ni ciudarme a mí misma es cuanto menos gracioso. Gracias que el encanto que tuve antaño me sirvió para tener "amigos" hasta en el infierno. Y bien es sabido que hay que tenerlos en todas partes, que nunca se sabe. Tengo que batir todos los récords. Me lo merezco. Y estaré a un miles de noches de aquí, de todo, de todos. Releo estas palabras y el sentido sinsentido me encanta. Puede que esté loca. Pero sólo es una posibilidad.


Besos con marca.

23 de mayo de 2010

Fruslerías.

A mi gata le gusta sentarse en mi silla o dormir en ella y le falta tiempo para subirse cuando yo levanto el culo. Diferente no viene en ninguna de las acepciones de la definición de raro, aunque haya quien se empeñe en mezclar conceptos. Mentes cerradas, supongo. Y claro, hoy he ido a la playa y me he tenido que venir de vuelta sin bajarme del coche, porque no había aparcamientos. ¿La gente no se iba a El Rocío? Parece ser que no. Ayer no canté bingo, ni siquiera línea y no me gusta jugar sin ganar. Este buen tiempo me llena de ganas de hacer cosas. Si tengo tema, salto y si no, me callo. Tengo ideas en la cabeza que tienen que salir y materializarse. Algunas las llevo a cabo y otras pienso que quedarían mejor con un poco más de dinero trabajo y se quedan en eso, meras ilusiones que pasean de tanto en tanto por mis espacios sinápticos. Tengo una revisión de Traumatología a la que no quiero ir. No sé si me van a toquetear la muñeca o la rodilla, pero de ninguna manera va a ser erótico, así que no merece la pena. Voy a hacer todo por placer. Estoy amando los pintauñas que compré en H&M, aunque el que parecía color coral resulta que queda más rosa de lo que esperaba. ¡Qué esperabas! ¿Ya no recuerdas que eras la niña-chicle? Yo no meto el hocico en tu plato, pero aquí se sabe quién es la que manda por quien bebe primero del agua del cacharro. Y luego pasa lo que pasa. Que necesito cambiar de gafas. Tengo que arreglar papeles y no veo el momento. La pereza es la madre de todos los vicios y, dicen, que como madre, hay que respetarla. ¿Quién me respeta a mí? Qué mal, muy mal. Estoy llenando mi lista *FAVES* de Spotify con un montón de cosas que me encantan para que al menos la banda sonora de mi vida sea de mi agrado. Yo quería haber actualizado a fecha de Sábado, pero la hora bruja me ha alcanzado y supongo que me habrá echado algún tipo de conjuro porque llevo un rato haciendo otras cosas y sin saber qué más escribir. Igual es que no tengo tanta vida interna/externa y no tengo tanto que contar. Sí mucho que decir todavía, que no es lo mismo. Pero en los momentos de verdad soy una mujer de pocas palabras y muchas lágrimas, se me agolpan las ideas en la glotis, el peso de la mente en los pies y no soy capaz de dar un buen paso al frente. Si tanto te gusta leer mi blog la entrada anterior, la de las víboras, es para ti. Y para ti también, gentuza. A cada cerdo le llega su San Martín. A cada cerda le llega su Santa Stella. En realidad no soy ninguna mártir y esta entrada no debería de tomarse más en serio que otras. Quizás sea eso, sí. No examines minuciosamente cada cosa que escribo ni la etiqueta que le pongo. Muérdeme la clavícula.



Besos con marca.