En estos tiempos que corren donde los que triunfan son los video-bloggers o youtubers, ser blogger es muy duro. Síiiiiii, sí, sí, porque con esta hechura (léase con hache aspirada como lo haríamos aquí en Huelva) no pretenderéis que me ponga ahora a hacer el monguer delante de una cámara. Además a mí siempre se me ha dado mejor expresarme escribiendo y tampoco quiero hacerlo de otra forma, así que aquí estamos. Que lo mismo un día vienen las musas, te follan y en pleno orgasmo te sale una entrada tan buena como la anterior o lo mismo te pasas días y días sin ser capaz de hilvanar tres o cuatro palabras seguidas con un poco más de sentido que cualquier canción de Pitbull. Aunque bueno, tampoco es que me hayan llovido las proposiciones de matrimonio, mucho lirili y poco lerele es lo que tenéis todas... :P
Luego está el tema de conocer a alguien a través del blog. Que se creen que por leerte ya lo saben todo sobre ti y en parte puede ser así, estás en cierta desventaja, como más desnuda que la otra persona, metafóricamente hablando, claro (no es que sea yo ahora la reina de las camas gracias al blog y vaya desvistiendo mujeres a lo largo y ancho de la geografía española... ojalá). Pero digamos que odio eso de que corten una conversación que estaba siendo agradable y fluida para soltar eso de:
-"Lo sé, lo he leído en tu blog".
Pero no me puedo quejar, la verdad. El blog me ha permitido y me sigue permitiendo ponerme en contacto con gente muy interesante que de otra forma quizá nunca hubiera conocido, no sólo de forma virtual, sino también cara a cara. Con otros estilos de vivir la vida, con muy diversas opiniones... Y bueno, quien me siga desde hace tiempo sabrá que a mi ex la conocí gracias al blog, así que no puedo más que estarle agradecida. Las cosas negativas son ínfimas comparadas con todo lo demás, por mucho que a veces quiera hacer piras funerarias con los anónimos cobardes u otras me tenga que comer mis palabras y tragarme según qué cosas por no poder expresarlo todo aquí.
Supongo que esto será un bache de inspiración y que no siempre se puede estar al cien por cien. Sobre todo cuando tu vida no es tan intensa como para dar tanto de sí o lo que te pasa no es del todo narrable o simplemente no te apetece llenar este espacio de según qué mierda emocional. Sí que es cierto que poco a poco estoy introduciendo ciertos cambios en mi vida y que alguna vez hablaré de ellos. Pero he aprendido a no precipitarme y esperaré a que, poco a poco, vayan dando sus frutos. También estoy a punto de empezar con el temario del examen EIR para el año que viene, pero sobre todo, estoy intentando quererme, cuidarme y ser más honesta conmigo misma. Cambiar o eliminar las cosas que no me gustan, que me producen problemas, que me ponen triste o nerviosa... Aprender a priorizar, saber decir que no, dejar de procrastinar... Pero bueno, como he dicho, tiempo al tiempo.
Así que para nada me planteo dejar esto como algunas me han llegado a preguntar por mail o twitter. Al contrario. Tengo que retomar y terminar la sección de "Los jueves mujeres" dedicada a los desnudos femeninos en el arte, que dejé aparcada por falta de tiempo y que aún tiene mucho por ofrecer. Tengo algún poema por pulir, de esos que me asaltan de noche y que me quitan el sueño por el fogonazo de la pantalla del móvil mientras intento que no se pierda nada escribiendo un borrador de sms en el móvil para que no se pierda nada entre las sábanas. Y desde México me han pedido que escriba una entrada sobre las primeras veces, los inicios de la vida sexual entre lesbianas y todo eso. Me ha sorprendido la propuesta, sobre todo porque en la propia petición me enlazaban a esta entrada (pinchar sobre las letras) de Lesbicanarias que trata sobre el mismo asunto. Pero me ha gustado que me lo propongan y sin ser yo una diosa del sexo ni nada por el estilo ni pretenderlo, intentaré currarme una entrada desde mi visión y con lo que le diría yo a una chica que estuviera pasando por ese momento.
Y para acabar ya con este tochazo para dar señales de vida, os doy las gracias por la gran acogida que tuvo la entrada anterior. No sabía que os iba a gustar tanto y que me ibais a dejar tantos comentarios. Aún hoy he recibido alguno y me sigue sorprendiendo, pero es un gran incentivo para seguir escribiendo y compartiendo mis cosillas con quienes me leéis.
Sigo esperando que aparezca esa anónima. Quizá aún no la conozca o quizá ya esté en mi vida, quién sabe. Pero lo cierto es que me encantaría que "se materializase" y le diera un poquito de emoción, alegría y cosas positivas a mi vida. Mientras tanto, seguiré por aquí haciendo lo que pueda.
Como una niña esperando a la primavera.
Besos con marca.

