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16 de octubre de 2013

La Piedra De La Renuncia - Marta Molinos


Hace unos días Marta Molinos, la autora del blog Marta En Mayúsculas (actualmente cerrado por la promoción del libro) me pasó el borrador del que será su primer libro, La Piedra De La Renuncia, para que lo leyera e hiciera un comentario en mi blog. Para mí fue todo un honor que me hiciera esta petición y una satisfacción a la vez, ya que me gustó saber que una blogger a la que sigo desde hace tiempo y cuyos textos he podido disfrutar estaba haciendo realidad uno de sus sueños, ver sus creaciones hechas libro y además confía en mí para encargarme esta bella tarea. Gracias, Marta.

Compuesto por poemas y cartas escritas en forma de prosa poética, si tengo que elegir una palabra para describir La Piedra De La Renuncia tras su lectura, sería sin duda viaje. En todas sus acepciones. Al principio pensé en usar la palabra sensualidad, pues el libro de Marta está repleto de ella, de sensaciones y sentimientos que te van rozando todos los sentidos. Pero leer este libro no es sólo un ejercicio de recepción sensorial. Es adentrarse también en una odisea por los 31 años de vida de la autora y una tarea propia de identificación e interpretación de sus palabras hasta hacerlas tuyas. 

Dice el diccionario de la RAE que viaje es el traslado que se hace una parte a otra y, en otra de sus acepciones, que un viaje es un golpe, una acometida fuerte e inesperada. En su obra podremos acompañar a la escritora en su crecimiento, en el camino que recorre desde que es una niña que se sabe distinta al resto hasta convertirse en la mujer que es ahora, hecha a base de enseñanzas, de los golpes (los viajes) que le ha ido dando la vida.

La Piedra De La Renuncia es también una bajada a los infiernos de las rupturas amorosas, de las pérdidas, de la incomprensión. Es una huida de lo cotidiano haciendo de la escritura la mejor de las rutinas. Es metáfora, es alegoría. Como bien dice la autora en el epílogo no estamos ante un libro que entender, sino ante un libro que refleja y en el que reflejarse. Un libro corto, pero intenso, en el que perderse.


Tiene prevista su salida para finales de este 2013 o inicios del año que viene y podéis seguir todas sus novedades en su blog o en su facebook, de los que os dejo los links a continuación.

Blog

Facebook

Espero que leer esta entrada os haya hecho interesaros por la obra y que, si llegáis a haceros con ella, la disfrutéis tanto como lo he hecho yo. Termino dándole las gracias de nuevo a Marta por la confianza depositada en mí y por el regalo de haberme permitido disfrutar de La Piedra De La Renuncia de esta forma tan especial y exclusiva.

Nunca, nunca, dejes de escribir.
Besos con marca.

15 de julio de 2012

Los días por venir.

"Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores.
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración
de un animal que sueña."
Alejandra Pizarnik
Sombra de los días a venir

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Me apetecía compartir con vosotros el poema de Alejandra Pizarnik que más me gustó. Porque sí, sigo viva, trabajo, leo, salgo un poco y esas cosas y esta me parecía una buena forma de empezar la entrada.

En el curro las cosas están siendo bastante tranquilas. Hay relativamente poca gente en el camping, tanto para la época que es como en comparación con los años anteriores. Recuerdo que el primer año que estuve, 2010, el único día que no tuve pacientes fue el siguiente al triunfo de la selección española en el mundial de fútbol, pero este año creo que llevo más días de juego en blanco que de haber trabajado. Sólo los fines de semana se pone un poco más fuerte la cosa, coincidiendo con los días de más afluencia de gente. Por ello no había tenido anécdotas interesantes que contar. Hasta hoy. Quien quiera saberla, que se pase por mi Facebook y le eche un ojo a mis últimas actualizaciones.


Este año no me estoy llevando el portátil al botiquín porque me da una pereza terrible cargar con el ordenador y demás, así que estoy leyendo a tope (y haciendo muchos sudokus también, qué vicio). Me había sacado de la biblioteca dos libros de poemas, una antología de Alejandra Pizarnik y Las Personas Del Verbo de Jaime Gil de Biedma. La primera me fue gustando conforme avanzaba la lectura, aunque he de reconocer que muchos de los poemas me dejaban bastante fría, como si no hubiera dicho nada y hubiera puesto simplemente unas cuantas palabras al azar una tras otra. Cuestión de perspectiva, supongo, ya que otros sí que me llegaron bastante, como el que os he dejado al principio de la entrada, que no sé qué tiene que me ha cautivado y que hasta me dio ganas de ponerme a pintar. Al segundo no le llegué a coger el punto. No sé si se juntó que no me gusta leer poesía a contrarreloj por el tema de la entrega de la biblioteca, que lo cogí en días previos a saber si empezaba o no a trabajar y tenía la cabeza en mil cosas o es que, simplemente, Jaime Gil de Biedma no me va (como su sobrina). Pero le intentaré dar una nueva oportunidad más adelante.

Así que me metí, por fin, con el libro que llevaba tanto tiempo ya en la estantería esperándome: El Prisionero Del Cielo, de Carlos Ruiz Zafón. Y bueno, qué voy a decir. No me ha defraudado para nada, lo he devorado en 3 días porque me ha enganchado como siempre consigue hacerlo y la historia ha supuesto resolver muchas dudas y preguntas de las dos entregas anteriores y, a la vez, abrir nuevos misterios e interrogantes que espero se resuelvan pronto en la novela que supuestamente cerrará la tetralogía del "cementerio de los libros olvidados". Si en la primera novela se centró en Daniel Sempere y en la segunda el protagonista fue David Martín, en esta tercera volvemos a tener a ambos personajes presentes, pero el centro indiscutible que va dirigiendo la obra es el singular Fermín Romero de Torres, quien conectará las historias de las dos figuras masculinas anteriores. Genial, en serio, a pesar de un final un tanto flojo para la intensidad con la que cuenta el libro entero pero, como digo, lleno de nuevas cuestiones que dejan siempre con ganas de más.

Luego empecé La Fiesta Del Chivo de Mario Vargas Llosa. Lo cogí con una colección de estas de algún periódico porque era super barato y conforme llegué al tercer capítulo lo dejé por imposible. Me aburría soberanamente y me ponía nerviosa a partes iguales. La forma en la que está narrado no me estaba gustando nada y no fui capaz de seguir. Así que me dio por leeme algún relato breve de otra colección que hice con El País y he estado leyendo a Joseph Conrad con Amy Foster y Mañana, a Leopoldo Alas Clarín con Doña Berta y a Jane Austen con Lady Susan. Los dos últimos me han gustado especialmente, la historia de Doña Berta y su palacio (por donde no habían pasado ni moros ni cristianos) me conmovió mucho y la de las intrigas de Lady Susan, al estilo epistolar, me engancharon de principio a fin y me recordaron, salvando las distancias, a las de Las Amistades Peligrosas (la película, que la novela no la he leído). Y ahora estoy prácticamente empezando la universal Madame Bovary. A este paso me voy a terminar todo lo que tengo por casa y acabaré llevándome el portátil al trabajo, ya veréis...

Pero no sólo he estado trabajando. He estado en el cine viendo El Mundo Es Nuestro, un cachondeo de película de principio a fin con un trasfondo social genial que merece la pena ser vista. He ido, al igual que el año pasado con "mi tía postiza" (Hola, Carmen) a ver un concierto del grupo onubense La Clave al pub Luz De Mar en El Rompido, sitio que me encanta y con una camarera buenorrísima y simpatiquísima que hace unos mojitos que te mueres. Y también he disfrutado de una cena en casa de una amiga, todas bollis y pasándolo genial en una terracita, fresquito, velas, cachimba... Y mis "cuadraditos" de sándwich que triunfaron, jiji. Me encantó esa noche, chicas, que sé que me leéis.


Así que, como veis, la cosa no está nada mal. Es cierto que las cosas por casa siguen sin estar bien, que voy a estar nerviosilla hasta que no sepa si me cogen en el máster o no y luego hasta saber si tengo beca y que suelo vivir en una constante incertidumbre por casi todo lo que me rodea. Pero a pesar de todos los palos que llevo recibidos, siempre vuelvo (o lo intento) a ese estado zen en el que intento relativizarlo todo, disfrutar siempre que puedo de lo que me viene y no preocuparme en exceso por las cosas, sino aceptarlas y buscarles una solución si se puede. Y además, a primeros de agosto voy a tener una visita muy especial y muy deseada. Y eso sí que va a suponer un oasis en medio de todo lo demás.

Y sí, después de todo lo que cuento, también me paso buena parte del día durmiendo, que no sé por qué siempre me cuesta tanto hacerme al horario, si no es para nada complicado... Así que de ahí que actualice poco y que tarde en pasarme por vuestros blogs, pero poco a poco lo hago, así que no lloréis por mí, que hay Butterflied para todas. Espero que vuestro verano esté siendo como esperabais o que, si no lo es, se deba a que está siendo sorprendentemente genial. Yo me voy a inaugurar la season 3 de The Real L Word, que ya me he hecho con el primer capítulo y me muero de ganas de verlo.

Sed felices.
Besos con marca.

11 de enero de 2012

Doncellas incomparables.

"Es el destino de todo hombre, supongo, en un momento u otro de su vida, el ver un rostro en una multitud y no poderlo olvidar nunca; quizá, por un golpe de la fortuna, lo podrá encontrar otro día en un restaurante, en una reunión social. Encontrarlo con frecuencia rompería el encanto. Éste no era ahora el caso. Miraba, atravesando siglos, lo que Shakespeare llamaría una doncella incomparable, la cual, pobre de mí, no me miraría jamás."

Daphne Du Maurier - Perdido En El Tiempo

Extendamos todo hombre a toda persona y esto explicaría muchas cosas. Por mucho que te cales un sombrero hasta los ojos y pierdas tu mirada transparente en el asfalto de cualquier ciudad. Ya puedas ampararte tras una cristalera que difumine tus pupilas. Aunque te instales a kilómetros, más allá de donde llega el horizonte.


Besos con marca.

30 de diciembre de 2011

Leyendo (IV).

(Esta entrada podría contener spoilers,
lee bajo tu responsalibidad.)

Estaba yo comentando hace un tiempo por Twitter que acababa de ver la película Love Sick cuando una twittera (¡Hola, Xenaga!) me recomendó el libro del que he estado disfrutando últimamente, La Insensata Geometría Del Amor. La autora, Susana Guzner, nació en Argentina en 1944 y tras el asesinato de su hermana se vio forzada a exiliarse a España. Lesbiana, feminista, escritora, guionista...

(La autora, Susana Guzner.)

El libro, grosso modo, sería una historia de amor entre dos mujeres. Pero es mucho más que todo eso. La novela es sentimiento, seducción, sensualidad (aunque no hubiera estado nada mal algo más explícito en algunas ocasiones, haber jugado con el sexo y tal...), pasión, misterio, sentimiento, amistad, autoconocimiento, vida... Vida, es quizá la palabra. Es como tu vida puede verse puesta patas arriba por la llegada inesperada de alguien que hace que te vuelvas a plantear todo lo que creías tener claro. Que hagas cosas que nunca pensaste que hubieras hecho. Que sientas cosas que nunca imaginaste posible sentir.


La historia comienza cuando la siempre sensata y racional María, conoce casi por casualidad a la desconcertante Eva. El aeropuerto de Roma en el que se encuentran sufre una amenaza de bomba y ambas quedan atrapadas en dicha ciudad sin saber que pronto acabarían atrapada la una de la otra. Nos sumergiremos en una historia de amor poco corriente, donde una de las partes se abrirá casi sin reservas pero no obtendrá lo mismo de vuelta. Un relato que, con algún salto en el tiempo, está contado en primera persona desde la perspectiva de María, por lo que obtendremos un pase VIP a su mente, a su cuerpo y a su alma. Y no sólo eso, sino que viajaremos en primera clase por diferentes lugares de Italia


Al principio he de reconocer que me costó engancharme... No sé por qué, no me hacía a la prosa de la escritora o qué sé yo... Pero poco a poco me fui metiendo de lleno en la historia, fui sintiéndome reflejada en algunos de los detalles, fui odiando al personaje de Eva, intentando entender a María... Además hay referencias a cosas que me gustan mucho, como las terapias alternativas, cierta música... No sé, he leído poca literatura con tintes lésbicos, de hecho creo que es mi segundo libro de este tipo, pero me ha gustado sentirme reflejada en según qué detalles. Como pega... Quizá tenga que remarcar que a veces la prosa se hace algo tediosa, puedes tener a veces ganas de devorar página tras página y otras sentir que quieres que se pase ya esa parte. Como que le falta un poco de acción. Y luego, que el final no me ha gustado mucho, me esperaba algo más y la reacción de uno de los personajes me pareció totalmente opuesta a lo que la autora nos había mostrado durante toda la novela. Fue algo que no me esperaba y que no me gustó, me dejó totalmente flipada, con ganas de estampar el libro contra la pared o pisotearlo. Pero ahí está la gracia, ¿no? La esencia... Que nadie se quede indiferente ante lo que tienes que mostrar...


Besos con marca.

4 de diciembre de 2011

Leyendo (III)


Como se puede ver en la barra lateral, mi nueva lectura va a ser La Insensata Geometría Del Amor de Susana Guzner. Pero de lo que hoy vengo a hablar es del último libro que he terminado. Y es que el jueves pasado, con las lágrimas saltadas, daba fin a Marina de Carlos Ruiz Zafón.


La novela nos cuenta una historia dentro de otra historia, ambas ambientadas en la Barcelona de finales de los 70 y principios de los 80. Porque a través de Marina y de Óscar, conoceremos también un terrible secreto guardado durante años por una oscura dama enigmática, Eva Irinova, y el que fuera su marido, el extraño Mijail Kolvenik. Y es que Óscar, que vive en un internado sin ver durante largos períodos a sus padres, se escapa de vez en cuando con su temeroso amigo JF para recorrer lugares misteriosos de la ciudad. Hasta que un día, tras colarse en la mansión de Marina y su padre, creyéndola abandonada, sus vidas se cruzarán y emprenderán una aventura, comenzarán una profunda amistad y resolverán un caso que lleva años latente bajo los suelos de la ciudad condal.


En Marina podemos encontrar la narración tan descriptiva que es marca ya de Zafón. A mí me encantan este tipo de relatos, en los que casi estás viendo la historia frente a tus ojos por los detalles más que estar leyéndola. Sí he de decir que esta novela está considerada de género juvenil, por lo que es mucho más corta y fácil de leer que otras obras suyas como La Sombra Del Viento. Además también reconozco que más de la primera mitad del libro me resultó algo insulsa, pero que de la mitad en adelante, y sobre todo los últimos capítulos, la intensidad y la emoción van en aumento.


Así que si te gustan las novelas de misterio y aventuras, te gustará Marina. Y además, podrás encontrar amor, amistad, sueños, historia, muerte, locura, ciencia... Y mucha mucha acción sobre todo, como ya he dicho, hacia el final de la obra, de forma que casi no quieres soltar el libro porque te encuentras con un descubrimiento tras otro, con las respuestas a todos los enigmas que se han ido planteando... Aunque quizás esto sea un fallo, ya que el libro se hace quizás demasiado pesado o lento al principio, pero si te enganchas, merece la pena seguir adelante. Y si no la has leído ya y, como a mí, te gusta la obra de Carlos Ruiz Zafón, es un buen aperitivo o entremés para leer hasta que te hagas con su nueva novela, El Prisionero Del Cielo.


¿Cuántos de vosotr@s la habéis leído?
Espero que empecéis una semana genial.
Besos con marca.

23 de noviembre de 2011

Todo lo que no.

La primera frase de Marina de Carlos Ruíz Zafón me encantó y me inspiró a partes iguales. Tanto, que mi cabeza empezó a funcionar y supe que escribiría una entrada en el blog. Quizás debería haberme puesto manos a la obra en el mismo momento en el que se me ocurrió todo esto, porque se han escapado muchas de las ideas que me asaltaron. Pero lo vamos a intentar.

La frase en cuestión dice así:

"Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió."

Mi cerebro me mandó rápidamente la señal de "qué gran verdad". Y se me empezaron a agolpar a la altura de los ojos todos los recuerdos de las cosas que nunca me pasaron, para ir desfilando como diapositivas oníricas de un falso reproductor frente a mi cara.

Inevitablemente, hay un momento concreto de mi vida que se manifiesta el primero. Palabras que nunca le dije, sentimientos que no le mostré con claridad, que dejé velados con capas con otros nombres como agradecimiento o admiración. Cafés que nunca humearon frente a nosotras entre las palabras de charlas que nunca se produjeron. Aquel beso que nunca me atreví a darle por miedo a estropearlo todo y provocarle una estampida en dirección opuesta a mi boca y por tanto, a mi vida. Esa frase que nunca llega. Esa frase que nunca llegará.

Pero no es el único recuerdo. ¿O quizás deberían llamarse no-recuerdos pues, al fin y al cabo, son hechos que nunca sucedieron? De cualquier forma, están ahí. Mezclados entre las veces que sólo nos follamos con los ojos y que nunca dieron paso a más, muy cerca del sitio que ocupa en mi cerebro el tacto de una barba de dos días que nunca sentí rozar mis muslos y del par de ojos como mares norteños en los que no me pude bañar.

Por supuesto me saludan con sus grandes sonrisas los caminos que nunca elegí. Un viaje que nunca hice, con un sinfín de aromas y colores imaginados que no pude palpar. El coche que tuve y que nunca llegué a conducir, con su olor a nuevo y su embrague aún duro. El cariño de los familiares que decidieron alejarse por motivos que mi mente infantil no llegaba a comprender. Tantas y tantas no-cosas, tantos y tantos no-recuerdos...


...que no hacen más que ayudarme a apreciar todo lo que sí ha pasado. Todo lo que sí he vivido. Todo lo que sí tengo. Aunque estén ahí ocupando sitio en este cerebro mío que creo que está en mi contra...

Pero eso, quizás, para otra entrada.
Besos con marca.

11 de octubre de 2011

No sé qué título poner.

Pues ya estamos otra vez por aquí. Sé que lo primero de lo que queréis saber es cómo me ha ido en Pasapalabra, pero como comprenderéis, no puedo decir nada en el blog porque se supone que hasta que no se emita es secreto y además saben que soy blogger y tal y no quiero pillarme los dedos. Lo que sí os diré, en cuanto lo sepa con más certeza, es cuándo saldré, para que me veáis. Y ya cuando pueda comentarlo, tranquilos que iré contando más detallitos por aquí.

Recogiendo un poco lo contado en anteriores entradas, hoy después de haber hecho las tareas del hogar (porque me estoy convirtiendo en una ama de casa de dos pares) me ha dado un arrebato, me he ido a lavar el coche (que tenía mierda para parar un tren) y luego he ido a dejar unos cuantos CV's y aunque luego hagan una bolita de papel con él, yo ya me siento bien sabiendo que me sigo buscando la vida y que no va a ser por mí por lo que no me salga un trabajo. Quiero ir también este jueves a algunos pueblos en los que he ido sabiendo que hay residencias de ancianos y ya salir otro día sin coche, porque no se puede aparcar en ningún sitio y hoy me la jugué un par de veces dejándolo en doble fila y mierdas varias.

¿Qué más? ¿Qué más...? Pues que mañana por la mañana creo y espero que sea cuando me cambie un poco el color de pelo, que mi amiga está ocupadilla y al final he liado a mi madre. A ver si me queda chulo, que me apetece un cambio y verme diferente. Además había una oferta y con las dos cajas del baño de color (con "el viaje" de pelos que tengo un bote no me da ni de coña) me regalaron un rizador de pelo, así que otra de las cosillas que quiero hacer en mi tiempo libre es intentar manejarlo y hacerme cositas chulas.


Porque no lo he dicho, pero la ausencia de estos días también se ha debido en parte a que me apetecía desconectar de todo un poco y sobre todo del portátil y de internet. He estado avanzando con Cien Años De Soledad, que lo de los nombres y los parentescos ya se está poniendo chungo y ahí voy poco a poco. He jugado a la Nintendo DS también... En definitiva, he estado haciendo cosas que no fueran estar con el portátil. Porque el miércoles no me pude conectar apenas en todo el día hasta la noche por no encontrar ninguna red abierta desde la casa de mi tía, que fue donde estuve, y cuando llegué a casa me di cuenta de que "tenía mono" de ordenador y de internet y no me gustó nada. Que si me estoy quitando del chocolate (excepto una pequeña chocolatina que me pusieron en el tren de vuelta a Huelva llevo más de dos semanas sin comerlo de ninguna manera) sé que puedo rebajar también las horas que invierto en este cacharro, así que me he propuesto hacer otras cosas además de estar tanto tiempo aquí.

Y nada, que voy a ver si me pongo poco a poco entre hoy y mañana a preparar la entrada de Los Jueves Mujeres, que esta semana toca y no sé aún de quién la voy a hacer. Voy a ir poniéndome al día con vuestros blogs y voy a hacer mi entrenamiento diario de Brain Challenge para DS, que me está gustando mucho y no me resulta tan aburrido como el famoso Brain Training y además también tiene medidor de estrés y otras cosillas. ¡EA!

Buena semana a todos y 
aprovechad el día de fiesta y las buenas temperaturas.
Besos con marca.

13 de septiembre de 2011

Leyendo. (I)


Con el nuevo mes y la nueva temporada retomaré las secciones de siempre y empezaré otras nuevas. Volverán vuestros amados "Los Jueves Mujeres" y en este caso, y con esta imagen que encabezará cada entrada de la sección, doy comienzo a "Leyendo" donde hablaré (captain obvious) de lo que me esté leyendo en ese momento y puede que también de Literatura en general si se tercia.

Hoy, por ser la primera entrada, comenzaré con algo grande. Hace unos días empecé a leer Cien Años De Soledad, de Gabriel García Márquez.


Tengo un ejemplar de mi madre como el de ahí arriba que no dice de qué año es, pero ha de ser antes de los 80 porque a pesar de no aparecer por ninguna parte el año de edición, la última obra de Gabo que cita es El Otoño Del Patriarca de 1975. Está descolorido, con las páginas amarillentas, desencuadernadas ya, con ese olor a antiguo que me encanta y las letras muy pequeñas que no sé a vosotros, pero a mí me hacen estar mucho más pendiente y metida en el libro. Lo estoy leyendo muy poco a poco, apenas he avanzado unas cuantas páginas, ya que recuerdo haber cogido esta misma obra hace muchos años y haber tenido que dejarla, porque no pude con tanta información. 


En mi cabeza suena, mientras leo, una voz de hombre maduro, latino, que no sé si será la de Gabo que alguna vez la haya escuchado o la de otro personaje famoso sudamericano, pero me está narrando la historia de forma dulce, tranquila y pausada. Todo muy romántico. Espero no cansarme de la novela, es mi espinita clavada y quiero terminarla, sin prisas y empapándome de toda la historia y la atmósfera de Macondo y sus gentes.

¿Cuántos de vosotros la habéis leído? ¿Qué opinión me podéis dar de ella sin revelar nada de la historia? ¿Me daríais algún truco, alguna pauta a seguir para leerla sin cansarme y comprendiéndola plenamente? Espero vuestras opiniones y espero que poco a poco os guste esta nueva sección.

Besos con marca.