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30 de octubre de 2013

Cuando al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos.


"Sólo necesitas la luz cuando se está consumiendo. Sólo echas de menos el sol cuando está nevando. Sólo sabes que la quieres cuando la dejas ir... Sólo sabes que has estado en lo alto cuando estás de bajón. Sólo odias la carretera cuando echas de menos tu hogar. Sólo sabes que la quieres cuando la dejas ir. Y la dejas ir...

Mirando fijamente el fondo de tu vaso, con la esperanza de un día hacer durar un sueño. Pero los sueños vienen muy despacio y se van tan rápido... La ves cuando cierras los ojos. Quizá algún día entiendas por qué todo lo que tocas se acaba muriendo.

Pero sólo necesitas la luz cuando se está consumiendo. Sólo echas de menos el sol cuando está nevando. Sólo sabes que la quieres cuando la dejas ir... Sólo sabes que has estado en lo alto cuando estás de bajón. Sólo odias la carretera cuando echas de menos tu hogar. Sólo sabes que la quieres cuando la dejas ir. Y la dejas ir...

Mirando fijamente el techo en la oscuridad, el mismo y viejo sentimiento de vacío en tu corazón porque el amor, viene tan despacio y se va tan rápido... La ves cuando te quedas dormida pero nunca la acaricias y nunca se queda. Porque la has amado mucho y te has sumergido tan profundo...

Pero sólo necesitas la luz cuando se está consumiendo. Sólo echas de menos el sol cuando está nevando. Sólo sabes que la quieres cuando la dejas ir... Sólo sabes que has estado en lo alto cuando estás de bajón. Sólo odias la carretera cuando echas de menos tu hogar. Sólo sabes que la quieres cuando la dejas ir. Y la dejas ir..."

The Passenger - "Let Her Go"
Traducción libre mía.


Quién me lo iba a decir a mí... A mí, que siempre pensé que si pasaba algo así sería al revés y ya ves. En realidad no sé de qué me asombro. Soy la chica del pelo indomable y las malas decisiones, aunque ahora todo el mundo me diga lo valiente que soy y lo necesario que era dar este maldito paso. Y no. No me estoy arrepintiendo. Es sólo que duele. Duele no sabéis cuánto. Antes también dolía, son diferentes tipos de dolor. El anterior, al parecer, no llevaba a ninguna parte. El actual, dicen, es necesario para seguir. Pero eso no es lo peor de todo. Ni el dolor acechando para atacarte en los más débiles momentos. Ni los recuerdos palpitándome a la altura del esternón desacompasando lo que queda de mi corazón. Ni que hubiera preferido que fuera de otra manera ni que hubiera esperado mi vida entera si hubiera hecho falta. Ni siquiera la maldita y punzante incertidumbre que va a reinar durante no sé cuánto tiempo.

Lo peor de todo es todo lo que no. Lo que ya no.
Y el miedo. Sobre todo el miedo.

Besos con marca.

14 de febrero de 2013

Como un mantra.

hoy tan sólo puedo preguntarme dónde estarás
pero yo misma decidí que no habría respuesta
así que tan solo puedo repetirme
es lo mejor
es lo mejor
es lo mejor
es lo mejor


Como un mantra.
Besos con marca.

10 de febrero de 2013

Fruslerías (XVIII).

Quizá no te pase en el momento en el que te dan la hostia. Hay a quien le pasa antes y no le pilla de sorpresa y habrá a quienes le suceda un tiempo después de sentir el escozor en la mejilla. O en el alma. Piensas que no te está pasando a ti, que todo esto era diferente, nuevo, bello. Casi mágico. Al menos era inesperado, nunca había estado en tus planes, te pilló de sorpresa y te dejaste llevar porque, qué coño, siempre encontrabas algo bello por lo que luchar. Siempre había calorcito a la altura de las costillas, entre las piernas, tras las rodillas. Siempre quedaban ganas de ser mejor. Lo que no sabías es que no todo el mundo está dispuesto a seguir tu ritmo. Que no puedes acusar a nadie de no poner el mismo empeño. Que la espera no se vive igual desde el lado malo de la vida, el tuyo, donde todo lo demás te parece tan bueno que serías capaz de esperar por ello toda una vida. Que desde el lado bueno se quiere todo. Y todo ya. Y tú estás a años luz de todo eso. Hay a quienes les sucede en el momento del impacto y quienes se dan cuenta mucho antes. Estos últimos son desdichados por más tiempo, antes de que todo acabe. Pero cuando te pasa después el dolor no es distinto. Es, simplemente, que ha tardado un poco más en llegar.


Yo no era especial.
Hasta ahora no me he dado cuenta.
Y duele.

Besos con marca.

16 de enero de 2013

Past in present.


Mäbu - Buenos Días

Por la predisposición. Por un cd cualquiera en un coche cualquiera un día cualquiera de un verano cualquiera. Por un olor a mar cada vez más fuerte que empieza en un desvío de la autopista que nos une al país vecino. Por un oasis en medio del asfalto de un supuesto paraíso. Por el amor, el miedo, el miedo al amor y el amor al miedo. Por pasar de ser cuidadora a cuidada. Por lazos que se presumían eternos y que ya nada atan. Por deshacer, uno a uno, los nudos de una pulsera como una misa de difuntos. Por tanto y por tan poco.

A veces una canción no te hace romper en llanto por lo que diga su letra, sino por lo que es capaz de evocar en ti, hacerte recordar, volver a despertar en tus sentidos. Mäbu no habla de nada que sea presente. Y quizá ese sea el motivo.

Besos con marca.

17 de diciembre de 2012

Ay, paciencia...


"Te juro que esto no es masoquismo, que se asemeja más a una terquedad. Tampoco creo que sea autocariño si cada vez duele más... Si cada vez duele más... ¡Ay! paciencia ven a verme que tenemos un mambo pendiente. Experiencia es lo que consigo cuando no consigo lo que quiero. ¡Ay! paciencia ven a mí, ya hace tiempo que me vienen hablando de ti. Mientras tanto, sigo tropezando con la misma piedra, llorando el mismo llanto. Mientras tanto, sigo tropezando con la misma piedra, llorando el mismo llanto. ¡Ay! paciencia ven a verme que tenemos un mambo pendiente."
Álex Ferreira - Ay! Paciencia


Últimamente me cuesta escribir, así que prefiero dejar que otros hablen por mí a través de sus canciones. Hace poco descubrí en un blog de diseño a este dominicano afincado en España, me guardé su disco en Spotify para escucharlo más adelante y hoy me ha saltado y asaltado esta canción en el modo aleatorio. Me ha gustado, me ha parecido sencilla, delicada y que decía exactamente lo que tenía que decir en pocas palabras.


Ay, paciencia... Ven a verme...
Besos con marca.

6 de noviembre de 2012

Deeper.


Pues sí, se puede estar más abajo. Más aún.
Se me olvidaba que puedes estar enterrada en el subsuelo.


Besos con tierra.

4 de noviembre de 2012

Fondo.

Cuando tocas fondo... ¿ya solo puedes ir hacia arriba?


Quizá algún día lo compruebe.
Besos con marca.

26 de octubre de 2012

Fruslerías (XVI equisuvepalito)

Pequeña niña desarticulada de ojos enmarcados en marrón. Rota por dentro y cicatrizada mil veces. Mil una. Mil dos. Contando. Alérgica a tu suerte, que ha decidido oscurecerse con cada paso adelante que has querido dar. Cuando crees tener alas en tu maltratada espalda, cuando parece que esa vez sí, que vas a levantar al fin el vuelo, aunque sólo sea para planear un poco por encima de unas cuantas cabezas. Cuando te sientes de nuevo preparada. El crudo y fiel espejo te devuelve la imagen que te ata de nuevo al suelo. De tu espalda no sale ala alguna, sino dos ramas retorcidas y desnudas que no te van a llevar a ninguna parte, que no sirven para volar. Estás baldía, en su cuarta acepción del diccionario de la RAE. Y lo peor de todo es que esto lo has vivido ya muchas veces y con cada una de ellas te das cuenta de que duele un poco más. Y corre el tiempo y corren tus oportunidades. Se escapan. Se te escurren entre los dedos como la arena que hace tiempo que no pisas. Y la filosofía de ir a tu ritmo que te has aprendido tan bien no reconforta siempre como debería. Dicen que de palos se aprende. Pero los palos lo único que hacen es dejarte magullada e indispuesta durante un tiempo indefinido en el que tu vida se para, se estanca, se revuelca por el lodo y te empaña los ojos noche sí noche también.


Y no tengo tela pa coserme unas alas nuevas...
Besos con marca.

16 de octubre de 2012

Hay momentos...


Copio el textito que he puesto en mi muro de Facebook porque no me apetece elegir nuevas palabras para plasmar lo que siento aquí y seguir revolcándome en mi propia mierda.

"Hay momentos en los que la vida te pone a prueba. En los que tienes que tomar una decisión difícil, desagradable incluso, triste, pero casi inevitable y necesaria. Hay veces que tienes que anteponer a otras personas antes que a ti mismo, momentos que determinarán tu vida de una u otra forma. Decisiones que de no tomarlas te darán un beneficio a ti pero que de hacerlo serán beneficiosas para tu familia más cercana y, por tanto, también para ti. De esas veces que hay que dejar los sueños aparcados porque la realidad pesa más. Porque los sueños no se comen ni te pagan las facturas.

Hay momentos en la vida en los que sólo quieres hacerte un ovillo y llorar hasta quedarte dormida y desear que pasen, durmiendo, muchos días. Y ya luego, cuando se pueda, te levantas y sigues adelante con las armas que tienes, sabiendo que has hecho lo que tocaba, lo correcto. Tranquila con tu conciencia, aunque algo se haya roto en ti.

Hoy la vida me ha puesto en uno de esos momentos. Hoy he tomado una decisión. Hoy sólo quiero encerrarme y llorar.

Adiós, Máster. Otra vez será."


Hoy, tristes como nunca:
Besos con marca.

27 de agosto de 2012

Trying to keep calm...

Estoy desaparecida de los mundos blogueros. Lo sé, no tengo perdón. A veces me paso por los vuestros, os leo y hasta hay veces que comento. Pero me pongo a pensar en escribir y no me sale nada decente, así que no actualizo nada. Prometo volver con más asiduidad en cuanto acabe el contrato y cambie un poco de hábitos...

No sé cuáles serán esos hábitos nuevos, la verdad, ahora más que nunca mi vida está un poco en el aire y no sé qué va a ser de mí, pero de eso hablaré después. El caso es que estoy aprovechando todo lo que puedo estos días de verano que quedan, aunque luego haya días que muera de sueño en el trabajo. Hay tardes que me quedo sola en la playa que hay frente al curro, desconecto, me pongo torradita y me vuelvo a casa casi como nueva. Días que comparto esa playa, almuerzo, raquetas y buen rollo en cantidades industriales con algunas compañeras de trabajo y amigas suyas. Lo mismo me mandan un sms y en un momento me he puesto cualquier cosa y estoy viendo el Barça-Madrid con los amigos en un bareto de barrio, aunque no me guste especialmente el fútbol, sólo por el hecho de estar con ellos. Otras veces me vengo del trabajo folladísima para comer y estar lista para que me recojan mis tíos para ir a la playa, cosa que me encanta porque así no tengo que llevar yo el coche y la relajación tumbada en la arenita de Mazagón o en sus aguas, por lo general tranquilas, es insuperable. También me seducen las barbacoas como la de hoy, en la Punta del Sebo, donde me he hartado de jugar a volley, palas y un futbito improvisado. Cuando llego a casa, como mucho veo algún capítulo de serie y acabo rendida en la cama. Aunque ahí no acabe la actividad, sobre todo la de mi cabecita, que no para...

Y es que a mi favor diré que yo nací rubia, ¿vale? Quizá eso explique un poco la tontuna que a veces me invade y me impide enterarme bien de las cosas, estar al día o qué sé yo como llamarlo (Es bromita, ¿ok? Lo de las rubias, digo, que yo nací rubia en realidad.) Y es que hasta el momento de ir a echar la beca para el máster que quiero hacer no descubrí que las becas del Ministerio de Educación (Cultura y Deporte) no se conceden para másteres no oficiales. Y el que quiero hacer no lo es. Y eso me deja en muy muy malas condiciones. Tanto que, cuando no pude echar la beca y descubrí todo el pastel, me pasé todo el día llorando, pensando en lo gilipollas que soy y me costó, además, un pérdida aún más importante, pero de eso prefiero no hablar.

Así que ahora tengo que decidir qué voy a hacer conmigo, cómo y por dónde me voy a encauzar y empezar una nueva rutina cuando se me acabe el contrato el último día del mes. Ahora más que nunca tengo que pensar en mí misma, en salir adelante, en mi futuro. Pero sin perder ese puntito de vivir el momento que en ocasiones dejo que me inunde. No sé cómo será todo, pero sí que tengo ganas de volver por aquí como antes, contándoos las cosas que me pasan, apreciando vuestros comentarios y consejos y, por qué no, dándole un cambio a esto, que me apetece...


Un poco más morenita, eso sí.
Besos con marca.

9 de enero de 2012

¿Qué hemos aprendido hoy?

Que los cambios cuestan y que los propósitos hay que atacarlos poco a poco porque eso de levantarse temprano de golpe es muuuu malo. Que cuanto más despeinada estés por la mañana, más gente va a llamar a la puerta de casa. Que cuando no cojas las gafas de sol, creyendo que las tienes en el bolso, será cuando más te dé de frente mientras conduces. Que los hombres que dan la mano "floja" y no la estrechan, aunque luego sean un encanto, no me gustan. Que he perdido casi 2 años de tiempo por no haber sabido moverme y no haberme apuntado antes a un sindicato de Enfermería. Que si me pongo diademas que, por mucho que me gusten son de niña y me aprietan la cabeza, luego voy a tener cefalea todo el día. Pero sobre todo, hoy hemos aprendido que el mismo hecho, un detalle que en principio sería algo sin malicia, puede suponer lo más agradable y lo más agrio del día. 

Y yo no estoy acostumbrada a estas cosas. A dar explicaciones, a tener que sentirme mal por cosas que no he hecho yo, a discutir sin ver la cara de la otra persona. Me siento rara. Me siento vulnerada. Me siento desacreditada, desprestigiada (no sé si es exactamente lo que quiero decir pero no me sale otra palabra). Y aún entendiendo como entiendo ambas posturas, todo esto me sigue pareciendo extraño, raro, absurdo, sin sentido.

Y, como digo, ni estoy acostumbrada ni me gusta.


Besos con marca.