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12 de noviembre de 2011

Claqueta: Toma 3.


**Aviso: Esta entrada podría contener spoilers.**


He estado viendo muchas películas en los últimos meses y todavía no he hablado de ninguna de ellas. Hoy os traigo dos historias muy diferentes que hablan de un mismo tema: la muerte.

En primer lugar tenemos Camino (2008), del director Javier Fresser.


Casi todo el mundo conoce la historia de Camino, basada en hechos reales. En ella nos presentan a una niña preciosa (Nerea Camacho), soñadora, muy vivaz, que sufre un tumor cerebral y que, tras ser operada y ver que no hay mejoría ni solución a su caso, afronta junto a sus parientes, firmes creyentes y practicantes del Opus Dei, la inminente muerte de la niña. Podemos ver cómo su madre, que lleva las riendas de la familia y ya tiene a su hija mayor como novicia, va guiando a Camino hacia la resignación y el sufrimiento con el objeto de acercarse a dios. 


Me llamó muchísimo la atención cómo la madre no fue capaz durante ningún momento del proceso de darle ninguna alegría a su hija, como podría haber sido dejarla ver a sus amigos o leer las cartas que le iban mandando. Lloré con la película como hacía tiempo que ninguna otra me hacía llorar, la verdad. Yo soy de llorar mucho, no puedo negarlo, pero es que hubo momentos que de tan bonitos emocional e incluso estéticamente, me hicieron emocionarme mucho. A destacar, el papel del padre, que me gustó mucho y tiene un final super inesperado y las ilusiones o ensoñaciones que tiene la niña, que son de lo mejorcito de la película. Y a destacar también, pero negativamente, todo el proceso de "santificación" de la pequeña Camino, todo lo que se monta a su alrededor solo por el interés de la madre y del cura.


Pero en Camino no sólo podemos ver tratado el tema de la muerte y la religión, que ocupan la gran parte del film, sino que podemos también ver la amistad en la infancia, diferencias de clase social, problemas económicos y sobre todo, la emoción y el mundo nuevo de sensaciones que se abre con la llegada del primer amor.


Y si en la película anterior la muerte y el sufrimiento se tratan como algo necesario para el perdón y la salvación, en la siguiente tenemos una visión de la muerte totalmente distinta. Y es que en La Vida De David Gale (2003), podemos ver a un Kevin Spacey en una carrera contrarreloj para evitar, o quizás no, su propia ejecución.


Esta película ya la había visto hacía años, pero Spacey es uno de mis actores favoritos y no recordaba con exactitud el final de la historia. Además, la otra protagonista es Kate Winslet, y estoy últimamente yo muy Winslet, descubriendo que me gusta mucho esta mujer. Es ella la que interpreta a una periodista, Bitsey, con la que Gale se pone en contacto a pocos días de ser ejecutado para que cuente su verdad. Gale es acusado del brutal asesinato de su compañera activista en la lucha contra la pena de muerte. Curioso, ¿no os parece?


El film, de Alan Parker, es una obra maestra, una gran lección sobre que las apariencias pueden engañar. Sobre que lo que ven nuestros ojos no es siempre la verdad. Sobre cómo la vida de un hombre se puede ver totalmente cambiada, sacudida y hundida por una decisión que en el momento parecía excitante y sugerente y con el tiempo las consecuencias resultan nefastas. Y sobre todo, nos hace pensar profundamente (al menos a mí me sucede) en el hecho de cómo nuestra vida puede estar totalmente en manos de otras personas y lo digo no sólo por el caso de la pena de muerte, sino por otras situaciones que se dan en la película.



Es que no os quiero contar más porque quiero que la veáis quienes aún no lo hayáis hecho. Es de mis películas favoritas de todos los tiempos, la he visto dos veces en un par de meses además de la primera vez que la vi en televisión hace ya años y siempre descubro algún detalle nuevo que me hace comprender mejor toda la trama y la historia. MUY recomendada, de verdad.

En la próxima entrega de "Claqueta" hablaré de las películas de temática lésbica que he visto en este tiempo, que también han sido varias y tampoco había comentado nada de ellas por aquí. ¿Y vosotros qué? ¿Habéis visto alguna de las dos pelis que os he traído hoy? ¿Se os ocurre alguna recomendación en referencia a alguna de ellas?

Disfrutad lo que queda del finde.
Me alegro de estar de vuelta y gracias por las más de 250 mil visitas.
Besos con marca.

29 de marzo de 2011

Espantaviejas.

Voy camino del IES donde doy las sesiones de Educación para la Salud medio con la lengua fuera. Entre que se me ha hecho un poco tarde por presumida y que sigo congestionada después del mal fin de semana que he pasado con la alergia, iba que ni veía. En un banco hay un grupo de señoras, de esas propias de grupos de Facebook. Un de ellas se me acerca.

-¿Tienes un momentito, hija?

-No, señora, tengo prisa.

Era la típica de la revistita de "dios te ama", "deja tu dinero en nuestra parroquia", que no tendrán casa que limpiar, nietos que cuidar, ganchillo que hacer, petanca que jugar o qué sé yo, pero dedican sus mañanas a eso. Las odio. Segundo intento de acercamiento por su parte..

-Pero si sólo te va a llevar unos minutos. (Le da igual que casi no me haya parado a decirle que no puedo, se pone casi a mi nivel a andar.)

Me paro en seco.

-Mire, señora. Soy atea, lesbiana, socialista y encima, voy a dar una charla de Sexualidad a un colegio, ¿quiere usted seguir hablando conmigo?

Silencio sepulcral. La cara se le pone de cuadros, rayas y colores varios.

-Buenos días, señora.

Y me fui.


Besos con marca.