Creo que alguna que otra vez he contado que uno de mis sueños, de esos sueños a largo plazo que todo el mundo tiene, es tener una casa bonita y una familia para compartirla. Una familia que cada vez tengo más claro (aunque con mis dudas de "bicuriosa" como dice mi hermano) que va a estar formada por otra mujer. Una familia que seguro va a tener un par de perros. Y una familia en la que, al menos, hubiera un par de niños.
Tener hijos puede parecer fácil. Papá puso una semillita en mamá. Una cantidad X de semen entra en contacto con un óvulo y si todo va bien, uno de los espermatozoides contenidos en ese esperma meterá su cabecita en dicho ovocito (no se considera óvulo como tal hasta que no ha sido fecundado y antes de que se forme el cigoto, pero comúnmente se le llama así) y en poco tiempo empezarán las numerosas divisiones celulares, la blástula, la mórula, el embrión, la placenta, más tarde el feto...
Para que ese encuentro semen-ovocito se produzca, rápidamente pensamos en la forma natural de concebir. Hombre y mujer practican sexo vaginal, hay una penetración, una eyaculación y un "viaje" del semen hasta dar con los óvulos receptivos. La cosa se complica un poco en parejas heterosexuales con problemas de fertilidad, pero el acceso a las técnicas de reproducción asistida es bastante bueno en este caso siendo financiado, hasta cierto punto, por la Seguridad Social. Pero la cosa se agrava mucho más si la pareja que desea aumentar su familia, participar del milagro de la vida y ser madres, está formada por dos mujeres.
Hemos visto tratar el tema de mejor o peor forma en televisión. Horrible me pareció que en Hospital Central, a pesar de encantarme la historia Esther-Maca, hicieran que Esther tuviera hijos 2 veces con Raúl. Como si al final, las lesbianas no estuviéramos del todo satisfechas y necesitáramos sentir la presencia de un falo en nuestras vidas. Me ha salido decirlo así lo más finamente posible. Luego tenemos la historia de Bette y Tina en The L Word. Los fracasos para encontrar donante entre sus conocidos después de que el esperma que un amigo les donó no sirviese para nada y la primera inseminación fallida. La segunda inseminación que Tina le ocultó a Bette, el ser madres juntas, el separarse... En definitiva, la manipulación totalmente comprensible de la historia por parte de los guionistas para aumentar el morbo y la audiencia.
Pero Ilene Chaiken fue más allá y decidió crear The Real L Word con las mujeres reales que supuestamente le sirvieron de inspiración para los personajes de la tan exitosa serie de Showtime. Independientemente de la credibilidad de este show (al que me gustaría dedicar una entrara en profundidad cuando tenga más tiempo), en su segunda temporada estamos pudiendo ver la historia de Cory y Kacy.
Ellas son dos mujeres lesbianas y casadas que viven en Los Ángeles y que, como toda persona en el mundo, han llegado a ese punto de sus vidas en el que desean aumentar la familia, ser mamás y criar a su bebé. En la serie, al menos a la altura a la que yo estoy (he visto hasta el capítulo 7) hemos podido ver como no fueron capaces de encontrar entre sus amigos y conocidos un hombre que estuviera dispuesto a donarles el semen sin tener luego ningún derecho ni deber sobre el niño, cómo deciden acudir a un banco de semen que tiene una gran oferta online de perfiles perfectamente cumplimentados y seleccionados y cómo, poco a poco, se van a acercando al momento de la inseminación y de la espera hasta saber si se ha producido el embarazo. Hemos podido ver a una Cori haciendo esfuerzos para llevar una vida totalmente sana para favorecer en todo lo posible la concepción, a una Kacy demostrando todo su amor, apoyo y comprensión a su pareja y todas las dudas y sentimientos que este proceso puede albergar. Y algo muy importante desgraciadamente: lo que cuesta económicamente el poder conseguir el esperma y el poder acceder a las técnicas de reproducción.
Y en este punto, no soy yo quién para hablar de todo esto. Quién sabe si llegaré yo misma a pasar por este proceso en un futuro, pero quien sí que puede hablarnos de todo ello es la propia Cori, que empezó un blog justo antes de embarcarse en el proyecto de la segunda temporada de The Real L Word. Blog que dejó parado por la grabación del reality y que ha retomado justo hoy para seguir contándonos su experiencia. Está en inglés, pero creo que es bastante accesible y no hay nada que no solucione un traductor si hay alguna parte que no se entienda.
El blog se llama "Adventures In Baby Making", pero no está alojado en Blogger, sino en Wordpress. Os dejo la dirección para quienes queráis echarle un vistazo.
¿Y vosotras? ¿Cuántas queréis tener hijos? ¿Estaríais dispuestas a que el donante fuera un amigo? ¿Sólo os gustaría gestarlo una de vosotras o también contempláis la adopción? Espero vuestras opiniones.
Besos con marca.






















































