Hace unos días mi madre me contaba que una conocida está viviendo y trabajando en Estados Unidos con su novio. Por lo visto la chavala está harta de que le pregunten si la situación en España está tan mal como la pintan, si hay tanta corrupción, tanto ladrón, tanta mentira... Cuenta que a veces incluso le da hasta vergüenza decir que es española. Yo, con esto, me suelo indignar, porque me cae mal la gente que reniega de su tierra o la pone por los suelos o se avergüenza de decir de dónde es.
Suelo pensar que los sitios los hace la gente que vive en ellos y que en sus manos está, de alguna forma, el hacer de ese sitio un lugar agradable. Habrá pueblos, ciudades y países con más o menos historia, con más o menos patrimonio, con dirigentes más o menos honrados... Pero eso no implica que sus gentes no puedan ser amables o sus calles acogedoras. Si tú mismo tiras por tierra el lugar en el que naciste, en el que creciste, en el que vives o simplemente el que te acogió cuando tuviste que salir del tuyo por necesidad, no te molestes cuando alguien de fuera venga y lo desprecie, porque tú has sido el primero que no lo has defendido. O ya no hablemos de defender, sino de apreciar.
Yo, por ejemplo, soy la primera que me percato de todas las carencias que tiene Huelva (capital). Hasta hace poco históricamente hablando (1823) pertenecíamos al Reino de Sevilla y era lógico que "la capital" se llevara la mejor parte de todo. Por otra parte, hubo un fuerte terremoto en Lisboa en 1755 que destrozó buena parte del patrimonio arquitectónico de Huelva, además de cobrarse numerosas vidas tanto en Portugal como en España (sólo unas 1000 en Ayamonte, imaginaos) e incluso hasta en Marruecos. Y bueno, luego está la mano del político de turno que gobierne en Huelva (Partido Popular desde 1995), que no sé qué tienen en contra de haber remodelado y mantenido los pocos edificios con historia que nos quedaban, porque la mayoría acaban hechos escombros y dando lugar a nuevos edificios o a solares vacíos que lo único que hacen es "coger mierda". Y no voy a hablar de la ría y los sentimientos encontrados que me produce, porque daría para varias entradas y mi blog no va sobre esto. La provincia de Huelva es cosa aparte. Es bella a rabiar. Tiene sierra, gastronomía, vistas espectaculares, tradición... Tiene costa, dunas interminables, arena blanca y fina y tantísima luz...

Soy la primera que defiende a Huelva a capa y espada y que se partiría la cara si en sus manos estuviera el poder mejorarla. Me gusta su tranquilidad, su poder ir andando casi a cualquier parte, su Muelle del Tinto y su Puerto (aunque ahora una cadena de restaurantes lo haya acaparado tanto). Me gusta mi calle, tranquila cuando tiene que serlo y bien colocada para ser testigo de actos como Semana Santa, cabalgata de Reyes, manifestaciones de todo tipo... Tenemos casi de todo, aunque la oferta cultural y universitaria, por ejemplo, sea mejorable y aunque haya noches en las que el aire parezca que nos va a intoxicar. Y como Huelva, de un modo más general, me gusta España.
Pero llega un día en el que te encuentras con una noticia como ésta...
...y te entran ganas de replantearte todas tus creencias.
El estupendísimo gobierno formado por un puñado de inútiles que otro puñado de inútiles aún más grande nos impuso, aborregados, votando al PP sólo por querer castigar al PSOE, se escuda en motivos de austeridad económica para imponer su ideología en un tema tan controvertido como es el de formar una familia. En un momento histórico en el que buena parte de los países del mundo está dando pasos hacia la igualdad aprobando el matrimonio entre homosexuales, en España (ese país supuestamente tan influenciado por el "lobby gay", según católicosapostólicosromanosyespíritusantoamén) el gobierno insta a las Comunidades Autónomas a excluir de los programas de reproducción asistida a lesbianas y mujeres solteras, poniendo como motivo la falta de problemas para concebir. Además, restringe aún más las condiciones para parejas heterosexuales (edad de los progenitores y tener ya algún hijo natural, por lo que si el problema de infertilidad te ha llegado con algún hijo ya en el mundo, olvídate de darle algún hermano, no te lo mereces). Se amparan en que las Comunidades Autónomas que sí lleven a cabo estos tratamientos a mujeres solteras y parejas de lesbianas, pueden seguir haciéndolo si son capaces de demostrar solvencia económica, cosa que en el estado de crisis en el que vivimos, no creo que sea demasiado fácil.
Por lo tanto, los motivos son supuestamente económicos y no ideológicos.
Claro que sí, campeones, claro que sí. No es homofobia velada, qué va, eso somos los del "lobby gay", que somos unos malpensados todos. Venga, hombre... Está más que claro que quieren imponer su modelo heterocéntrico de pareja, de familia y de vida. Que creen firmemente que una mujer que ha decidido formar una familia sin marido o una pareja de mujeres que se quieren y tienen la necesidad de llevar a cabo la consecución de ese amor formando una familia con hijos, no tienen el derecho de que el Estado les ayude a hacerlo. Y ojo, daos cuenta de que he dicho
"formar una familia sin marido", no sin
"un hombre". Porque esa mujer soltera y esas madres lesbianas tienen padres, hermanos, tíos, primos, amigos. Hombres a su alrededor que las quieren y las apoyan
(no en todos los casos, claro, pero en general) y que serán los referentes masculinos de los futuros hijos. Si es que hay que ver estas lesbianas, encima de machorras, caprichosas.

Cuando el Tribunal Constitucional avala el matrimonio entre personas del mismo sexo poniendo al mismo nivel a los diferentes tipos de familia, el gobierno, un gobierno supuestamente democrático, no debería poder seguir coartando los derechos de las familias que ya son legales en todos los aspectos. Pero aquí estamos, señoras y algún señor que me lee. Leyendo día a día cómo siguen queriendo imponer, poco a poco, su forma de ver y vivir la vida. Se cargaron la asignatura de Educación Para La Ciudadanía porque hablaba, entre otros temas, de los diferentes modelos de familia. Y claro, todo lo que no sea padre, madre y muuuuuuchos hijos engendrados porque así lo quiere su dios (y ni se te ocurra usar el condón, si acaso marcha atrás y si tu mujer se queda embarazada o apechugas o te vas al extranjero, tú que puedes permitírtelo, ya que tus leyes también impiden abortar libremente) no se puede considerar familia.
El matrimonio, eso que ellos tanto defienden, tiene como utilidad, entre otras cosas, formar una familia. A veces las partes que forman un matrimonio no quiere tener descendencia, pero otras es lo que más desean en el mundo. Y ya no es simple deseo. Es necesidad, es instinto, es pervivencia. ¿Por qué tengo que gastarme un dineral en tener un bebé? ¿Por qué no puedo tener los mismos derechos que el resto de personas? ¿Por qué no puedo tener acceso gratuito a un avance médico si existe la posibilidad? ¿Por qué formar una familia, para personas como yo está visto como un capricho y para el resto es una simple necesidad? Y no me vale que nadie me diga que podría haber elegido ser heterosexual y haber tenido hijos de la manera tradicional porque ser homosexual no se elige. Se elige vivir o no como gay, lesbiana, etc., pero eso no cambia lo que se es ni lo que se siente. Y pobre del que elija vivir como algo que no es. Ese argumento ya está muy manido y devaluado, de verdad, nadie me va a convencer con algo así.
Por eso, no es vergüenza por ser española lo que siento a veces, con este tipo de temas. Nunca diría que me avergüenzo del país en el que nací, aunque sí lo haga de muchos de los indeseables que lo pueblan. Es pena lo que siento por España. Pena porque haya gente que no pueda desarrollar su vida de forma plena, tranquila y feliz. Pena porque haya gente que quiera seguir controlando la vida de los demás sólo porque se salen de lo que un día algunos quisieron establecer como norma. Pena porque me siguen queriendo convertir en una ciudadana de segunda o tercera clase. Pena porque el Estado, en lugar de protegerme y velar por mis derechos, me pone las cosas aún más difíciles...
Pena.
Al parecer este es el verano de la pena...
Besos con marca.