Agosto ha entrado en Huelva dejándonos chubascos intermitentes por la mañana, viento y un buen chaparrón que nos acaba de caer hace como una media hora. Me he mojado esta mañana cuando he ido, por fin, a cobrar. Y me he mojado esta tarde cuando he ido a hacer la compra con mi madre, nos hemos encontrado con una amiga y al refugio de la entrada de un bar hemos estado esperando mientras ellas charlaban y yo jugueteaba con la hija de esta chavala. Qué diferencia con los niños cuando no visto la "bata blanca", que me lloran sin tocarlos ni ná...
Estando esperando a que escampase, me ha pasado una de estas cosas curiosas que te hacen pensar lo diferente que es la percepción de las cosas que tenemos cada persona. Buscando también refugio y por conocer tanto a mi madre como a la amiga con la que estábamos, ha llegado una mujer. Treinta y tantos, moreno envidiable, ni muy femenina ni muy machorra, no guapa guapa, pero de estas que piensas "pues yo le daba". Además me dio el ramalazo casi instantáneo y pensé "esta tía es sanitaria". No me preguntéis por qué, pero me dio. A mí me sonaba del barrio, de las tiendas, de hacer la compra, el paseo... Estaba hablando con mi madre, porque por lo visto ha sido toda la vida vecina de una de mis tías y al rato las oigo que están hablando de mí, de dónde estoy trabajando y de que a ver si meto cabeza en la pública y efectivamente me dice que es celadora en uno de los hospitales de aquí. Se pone a hablar conmigo y noto que hay cierto feeling que atribuyo a "compartir" ámbito profesional, mientras pienso que ya no sólo le daba, sino que le daba lo suyo y lo de su prima la del pueblo. Una mujer carismática como hacía tiempo que no me encontraba ninguna.
Ha escampado un poco y aprovechando, nos hemos despedido todas, la peque me ha regalado una sonrisa imperfecta de dientes que están saliendo y la celadora una perfecta sonrisa de mujer arrebatadora. Y cada una ha cogido su camino. Mi madre, que iba unos pasos por delante, resguardándose de la lluvia bajo los balcones de la calle me dice:
-"Se le nota, ¿verdad? Se le nota desde chica, siempre se le ha notado..."
-"¿Se le nota el qué, mamá?"
-"Que se le nota que es..." -y sigue andando y no termina de decirlo.
-"¿Que es bollera?"
-"Sí. Desde chica, siempre jugando con niños, nunca le he conocido un novio que yo sepa y hoy va muy femenina para como suele ir siempre..."
-"Pues yo no le he notado nada, vamos. Le he notado más que es sanitaria que que le gusten las mujeres..."
No le he dicho que yo le daba porque está feo, porque yo sé que a mi madre aún le falta tiempo para madurar "mi decisión" y porque no le ha hecho mucha gracia nunca que me gusten "las personas mayores", entendiéndose por "mayores" que me saquen "muchos" años.
Ay, si ella supiera...
Besos con marca.
PD: Las Fiestas Colombinas empiezan oficialmente mañana. Estáis todos invitados a pasaros y a quien le de por acercarse, que avise para tomarnos un ponchecito en una caseta. :)










