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1 de agosto de 2011

Lluvia de verano.

Agosto ha entrado en Huelva dejándonos chubascos intermitentes por la mañana, viento y un buen chaparrón que nos acaba de caer hace como una media hora. Me he mojado esta mañana cuando he ido, por fin, a cobrar. Y me he mojado esta tarde cuando he ido a hacer la compra con mi madre, nos hemos encontrado con una amiga y al refugio de la entrada de un bar hemos estado esperando mientras ellas charlaban y yo jugueteaba con la hija de esta chavala. Qué diferencia con los niños cuando no visto la "bata blanca", que me lloran sin tocarlos ni ná...

Estando esperando a que escampase, me ha pasado una de estas cosas curiosas que te hacen pensar lo diferente que es la percepción de las cosas que tenemos cada persona. Buscando también refugio y por conocer tanto a mi madre como a la amiga con la que estábamos, ha llegado una mujer. Treinta y tantos, moreno envidiable, ni muy femenina ni muy machorra, no guapa guapa, pero de estas que piensas "pues yo le daba". Además me dio el ramalazo casi instantáneo y pensé "esta tía es sanitaria". No me preguntéis por qué, pero me dio. A mí me sonaba del barrio, de las tiendas, de hacer la compra, el paseo... Estaba hablando con mi madre, porque por lo visto ha sido toda la vida vecina de una de mis tías y al rato las oigo que están hablando de mí, de dónde estoy trabajando y de que a ver si meto cabeza en la pública y efectivamente me dice que es celadora en uno de los hospitales de aquí. Se pone a hablar conmigo y noto que hay cierto feeling que atribuyo a "compartir" ámbito profesional, mientras pienso que ya no sólo le daba, sino que le daba lo suyo y lo de su prima la del pueblo. Una mujer carismática como hacía tiempo que no me encontraba ninguna.

Ha escampado un poco y aprovechando, nos hemos despedido todas, la peque me ha regalado una sonrisa imperfecta de dientes que están saliendo y la celadora una perfecta sonrisa de mujer arrebatadora. Y cada una ha cogido su camino. Mi madre, que iba unos pasos por delante, resguardándose de la lluvia bajo los balcones de la calle me dice:

-"Se le nota, ¿verdad? Se le nota desde chica, siempre se le ha notado..."

-"¿Se le nota el qué, mamá?"

-"Que se le nota que es..." -y sigue andando y no termina de decirlo.

-"¿Que es bollera?"

-"Sí. Desde chica, siempre jugando con niños, nunca le he conocido un novio que yo sepa y hoy va muy femenina para como suele ir siempre..."

-"Pues yo no le he notado nada, vamos. Le he notado más que es sanitaria que que le gusten las mujeres..."

No le he dicho que yo le daba porque está feo, porque yo sé que a mi madre aún le falta tiempo para madurar "mi decisión" y porque no le ha hecho mucha gracia nunca que me gusten "las personas mayores", entendiéndose por "mayores" que me saquen "muchos" años. 


Ay, si ella supiera...
Besos con marca.

PD: Las Fiestas Colombinas empiezan oficialmente mañana. Estáis todos invitados a pasaros y a quien le de por acercarse, que avise para tomarnos un ponchecito en una caseta. :)

17 de septiembre de 2010

Y había dado lluvia para hoy...












Quiero playa. Si mañana no me llaman para hacer guardia con Cruz Roja, almuerzo y me voy a la playa. Lo tengo decidido. No me importa haber salido de la peluquería hace una hora escasa con el pelo teñido, puede que ni me bañe, así que no importa. Pero necesito aprovechar estos días antes de que las nubes se conviertan en rutina y la lluvia empiece a hacer acto de presencia.

A mí la lluvia y simplemente los días nublados me bajan el ánimo. Bueno, si es un día nublado con cierto fresquito así agradable pues sí, mola, te dan ganas de pasear, de hacer deporte al aire libre sin chorrear bajo el sol... Pero lo que es la lluvia en sí... Fatal. Vamos, que los días que llueve ni me molestaría en salir de la cama...

El pelo se me pone hecho un asco, todo encrespado. Tengo la mala suerte de que casi todos mis zapatos resbalan en el suelo mojado. Odio cargar con el paraguas y que no sirva para nada porque el viento hace que te mojes igualmente. La gente se vuelve loca cuando llueve y las calles se llenan de paraguas asesinos. Además, todos los tontos sacan el coche cuando llueve y hay atascos en esta pequeña ciudad en la que solo sabemos lo que es una caravana cuando volvemos en Agosto de la playa.

Igual lo he dicho ya en otra ocasión, pero cuando únicamente me gusta la lluvia es cuando yo estoy debajo de las sábanas y mantas, acurrucada, sintiendo como fuera está diluviando mientras leo, escucho música o duermo. Como para no tener ganas de playa y de que el verano se alargue todo lo posible, ¿no?

Besos con marca.

PD: Lo sé, estáis deseando ver qué me he hecho en el pelo. No es nada del otro mundo, he vuelto al castaño total, ya os pondré alguna fotito.

PD2: Gracias por los truquillos con la canción del post anterior, sois unos soletes. :D