10 de enero de 2009

Hoy puede ser un gran día...

A partir de ahora, voy a tener esa frase en mente todos los días. Hoy el día se presumía bastante asqueroso. Está haciendo un frío de la hostia, un frío húmedo, que cala hasta las mismísimas entrañas de tal forma que creo que este mes no voy a tener regla o algo porque me niego a creer que los oocitos quieran salir fuera, aunque estén hechos unas mierdas no fecundadas.


Además, sólo tenía un plan en mente y era que cuando acabase la clase de Maternal, me iría a las rebajas sola, en plan "autista sin amigos" a buscar unas camisetas.

Pues bien. 6:45 de la mañana, suena el despertador. Para llevar unas semanas levantándome a la una del mediodía o más, me levanto rápido, no está mal. Meo, me lavo la cara, me echo la hidratante, me desenredo el pelo. Me voy a la habitación de nuevo, saco la ropa y me visto. Joderqueputofrío. Saco todas las cosas que me tengo que llevar a clase y me preparo el desayuno. Colacao con galletas Príncipe. Me cuesta un montón comerme las galletas, no puedo comer tan temprano, pero no puedo estar toda la mañana sin tomar nada, que me dan las hipoglucemias y me muero. Acabo casi un cuarto de hora después. Pongo la plancha del pelo a calentar mientras me maquillo. Me recojo parte del pelo y me plancho las capas de abajo. Me miro al espejo y me veo guapa. Buena señal. Me pongo la chaqueta, la bufanda, la mochila, cojo el carnet del autobús y me voy.

En la parada, congelarme era lo más probable que me podría haber parado. De pronto, me doy cuenta de que me estoy moviendo y cantando a la vez: "No, no, nono, nono, no nonono, nono there's no limit!!!"


Dios, cualquiera que me vea lo que pensará... Me pongo a silbar, sin dejar de moverme. Todo era una estrategia perfectamente planteada para que mis células produjesen ATP y energía calorífica.


Otra buena señal, dado que en CN (condiciones normales) cualquier objeto sumergido en un líquido experimenta un empuje hacia arriba igual al volumen del líquido desalojado.


Ah, no, joder, que eso no era. Decía, que en condiciones normales, estaría de un lado a otro cagándome en los muertos del frío y mirando constantemente el reloj. Esta mañana estaba cantando y silbando un éxito dance de los noventa. Eso no podía ser malo bajo ninguna circunstancia. Si no llega a ser porque vino a la parada un chaval de mi clase, quizás me hubiera dado tiempo a bailar La Macarena, quien sabe.

Nos montamos en el autobús y hablamos de piercings, tatuajes, exámenes, cómo nos ha ido la Navidad. Supuestamente íbamos a terminar un trabajo de Administración de Servicios de Enfermería, cada uno con su grupo. Pero al llegar nos dicen que va a haber clase primero. Cojonudo. Luego querrán que el trabajo esté hecho como para presentarlo a un congreso, si no dejan tiempo, coño...

Total, que damos un rato de clase. Me puse a mirar las caras de mis compañeros. "Joder," - pensaba - "no es posible que tengan esos caretos, ¿tan mal les sienta madrugar? Mira ésa, vaya ojeras. Pos anda que la otra, sólo le falta tiritar de frío... Qué gente, cóño, que tenemos 21 años. Bueno, qué cojones, YO tengo 21 años, muchos de vosotros no habéis llegao, arriba ese ánimo, joder!"

Se me acerca la profesora. Me tiene controlada desde el primer día de clase, ya que el año pasado intenté que me dejase incorporarme a mitad de su asignatura, sabe que he estado mal y me tiene, lo que se dice, "enfilá". Me pregunta que qué tal y que qué me he hecho en el pelo. Le respondo que me lo he oscurecido y que muy bien, con ánimos. Lo que yo diga, que me tiene "fichá".

Acaba de dar clase y deja un rato para que acabemos el trabajo. Empiezan los nervios, los no da tiempo, los me agobio varios y los "mejor cogemos el trabajo de Stella, que está muy bien hecho y nos basamos sobre él, que la tía tiene los conceptos muy trabajados y está de puta madre". Vale, de acuerdo. A mí esto me parece tanto de puta madre como de ser caradura. Por una parte, me aseguro de que lo que se va a presentar está bien, porque lo he hecho yo y sé cómo está. Además, me halaga y me satisface que me reconozcan cuando he hecho algo bien, supongo que como a todos. Y más si viene de compañeras de clase, que no he visto clase más competitiva que ésta en la que estoy ahora. Genial, he dado con un grupito bueno para trabajar y saben apreciarme. Pero coño, también me jode un poco que me harte de trabajar yo sola, me vea la misma película 2 veces para exprimirla al máximo y que cuando nos juntemos, supuestamente, para que yo no tenga que exponer sola y hacer to el trabajo, cojan y me digan que sólo vamos a trabajar sobre lo mío. Hale, trabajo gratuíto. En fin, en verdad es lo mejor...

Segunda clase. Enfermería Maternal. Me perdí la presentación el miércoles y por lo visto dio clase, pues la tía saca un PowerPoint sobre los oocitos, la formación del óvulo primitivo y yo que sé qué cosas de mujeres que se supone que pasan en mí todos los meses y que ya no recordaba del Bachiller. Qué asco damos por dentro, eh. Cuánto más sé de Anatomía y Fisiología, peor. Era mejor lo de la semillita... LOL


Me harto de coger apuntes como una loca mientras le doy toques clandestinamente a Monte, que tiene el puto movil apagado y no sirven de nada mis esfuerzos. No sé como la profesora no me dijo algo, lo mismo valgo para espía.

Acaba la clase. Tras un intento frustrado de hablar con una profesora, encuentro a Monte, que ya ha llegado. Para aclarar, Monte es una compañera de clase (y, poco a poco, cada vez más amiga) que tengo este año. De pronto aparece Luisa. Luisa es una amiga de amiga que también estudia conmigo y que está de Erasmus en Italia. Ha venido por Navidad y se vuelve el Domingo. Nos propone irnos por ahí. Aceptamos, total, yo me iba a ir a las rebajas en plan autista, seguro que era mejor estar con gente que me cae de puta madre que sola por ahí viendo camisetas para tunear.

Me cuelo en la clase para recoger las cosas de Monte y nos vamos a mi casa, a coger cosas de enfermeras porque a Luisa se le ha antojado que le haga un piercing en la oreja. Odisea para aparcar. Subimos a mi piso y Monte flipa al ver a mi padre jugando a la Play2. Cojo las cosas, meo y le enseño a mi perra. Cogemos el coche de nuevo, tanto aparcar pa ná.

Llegamos a casa de Luisa. Tiene un perro y dos gatos, monísimos los tres pero que me han dejado la chaqueta y el cárdigan llenos de pelos. Habla Luisa:

"Oye, que no tengo piercing para ponerme en el agujero..."

Hale, al coche de Luisa a comprar el piercing. Confesiones varias de Monte y mías mientras esperamos que Luisa lo compre. De vuelta a casa de Luisa. Monte se va y luego se juntaría de nuevo con nosotras en un centro comercial y de ocio de aquí (sí, el Aqualón para los de Huelva que me estén leyendo).

Lío padre para hacerle el piercing, cuando yo me lo hice a mí misma sóla y a la primera. Pero se le antojó un calibre de aguja demasiado pequeño y el piercing decía que nanai, que no pasaba. Segundo pinchazo, por el mismo agujero que el anterior, con un calibre más grande para ensanchar el agujero, no sin antes haber retirado el catéter anterior y haber salido mogollón de sangre. Joder, me estaba poniendo nerviosa ya, eh. Ni en las operaciones a cráneo abierto que vi en Septiembre.

Piercing puesto. Me enseña muchas fotos y vídeos de su erasmus en L'aquila, de sus viajecillos a distintas ciudades de por allí y de cuando la visitó su madre. Dios, su madre tiene que ser un personaje bueno, qué moderna y qué enrollá. Mientras, el perro o uno de sus gatos llamaban mi atención para que les hiciera cositas, qué monos.

Se arregla y nos vamos al Aqualón, al encuentro de Monte. Vamos a almozar a una pizzería que hay en la parte más alta (que sí, el Hurricane...). Uno de los camareros nos aborda rapidamente, porque resultó conocer a Monte. Qué guapo es el chaval, joder. Pedimos las tres agua y las tres una pizza para cada una. "Las pizzas son grandes, pero muy finas. Una pa cada una está bien" - dice Monte. "Vamos, que es papel de fumar." - digo yo.


Nos atienden rápido y bien, me gusta. La pizza me gusta más, dios, qué "jartá" de "comé". Charlamos un rato y decidimos ir a mirar alguna tienda, que yo no me podía ir sin mirar las camisetas que supuestamente iba a ir a ver por la mañana, total, ya estábamos allí...

Nos damos cuenta de que cuando hay rebajas nadie se fija en la crisis. Muchas cosas ya están agotadas. Putos materialistas. Entramos a una tienda de cosas de velitas, quemadores, baritas de incienso. Está todo al 50% por cierre. Ésta gente sí que siente la crisis, joder y no el Bershka y el Zara, puto Amancio.


Aprovechamos y las tres nos pillamos algo. Yo me cogí un quemador para esencias que va a juego con el verde de los muebles de mi habitación y unas baritas para quemar de hierba de limón. 1,75€ todo, no está pero nada mal. Entramos en Bershka, obviously. Tras mirar un poco, encuentro una camiseta que me mola por 3,99€ y me la compró. (Y mientras escribía esto, estaba flipando con otra canción de los 90', que me he puesto un recopilatorio dance de la época).

 

A partir de aquí, cada una tira por su cuenta. Yo me pillo un autobús y me voy a casa. Llego, suelto rápidamente las cosas y me tumbo en el sofá, a ver si me daba tiempo a echar la siesta. Eran las 5, así que hasta las 6 y algo me da para dormir.

Me desperté hecha un poco mierda, super mareada. Merendé sin ganas, me arreglé el pelo y el maquillaje y me fui con mi madre a hacer la compra. Risas y más risas, joder, parecía que me había fumado algo, vaya tarde. Mi madre flipándolo conmigo y yo contándole poco a poco lo que había hecho todo el día, lo bien que me lo había pasado con estas dos, lo que me alegraba de estar haciendo más amigas y conociendo a más gente y la idea de irme con Luisa a Inglaterra a trabajar cuando acabemos la carrera. Eso ya no le gustó tanto, pero es lo que hay y es sumamente probable que me vaya.

Llegamos a casa. Pruebo mi quemador nuevo mientras me como un Kinder Sorpresa y monto el muñeco. Entre que ya llevaba el cachondeo en lo alto de todo el día, los aromas, el rollo hippy que acababa de montar en mi cuarto... Uff, puntillo feliz y cachondo que me entra. Y para colmo, cuando mi madre me llama para cenar y nos ponemos a ello, me echo un vaso de vino tinto. Pff, estaba viendo "Hermanos y Detectives", que gusta en mi casa y me estaba partiendo. Le sacaba la broma a todo y el capítulo ha estado bastante bien hoy.

Cuando ha acabado me he venido a mi habitación y he empezado a actualizar. No pensaba ver el final alternativo de "Sin Tetas No Hay Paraíso". Me niego. Me negué a verla cuando mi madre dijo que no se veía más "Física o Química" en casa, por percibirla como una mala influencia para mi hermano, negarme a mí el poder ver a Ana Milán y encima gustarles la jodida serie del Duque, que enseña a las niñas que otra forma de ganar dinero que no es estudiando, es posible. Que en verdad no tengo nada contra la serie, que lo que vi ayer mientras cenaba estaba super emocionante y algunas otras partes que he visto, también. Pero es por cabezonería y por principios. No sé qué serie será más perjudicial para el niño, la verdad.

No sé cuánto tiempo llevaré, pero entre que buscaba las imágenes, que he hecho otras cosas por medio y que le daba forma a esto, se me ha ido el santo al cielo. Ahora estoy un poco de bajón, pero no mal, sino cansada, con los ojillos ya que me pican y eso. Pero sobre todo, alegrándome de cómo ha ido el día, de lo bien que me lo he pasado, de las buenas energías que he cargado, de la compañía y de todo. Espero que tanto esto, como la filosofía que le estoy echando al nuevo año, sean de provecho y me sirvan para que el 2009 no sea un año de mierda como el puto 2008.

Enhorabuena a los que hayan llegado hasta aquí y se hayan leído el tochazo. A los que no, nada, porque como no lo van a leer... Y a los que se crean guays o algo por meterse conmigo con el pasamontañas puesto, decirles que sigan haciendo lo que quieran, que yo con borrar las gilipolleces que me ponga lo arreglo todo y que hay que usar comentarios más inteligentes que el aludir a los insultos físicos para, por lo menos, intentar molestarme en lo más mínimo.

Saludos.

7 de enero de 2009

¿?

Flipada y un poquito (bastante) indignada. Así me hallo después de estar un par de días sin tocar el ordenador, sin comprobar el correo y blog y todo esto. Han sido unos días de estar por ahí, de ver la cabalgata de Reyes Magos, de cenar con los amigos, de ir a ver a la familia... En fin, de lo típico por estas fechas. Abro hace un rato el correo, llevaba sin mirarlo desde el lunes o puede que el domingo. El correo es un chivato de lo que pasa en mi blog y me cuenta que me han dejado dos mensajes anónimos en dos entradas diferentes.

El primer comentario que veo es en la entrada siguiente. La dejo para que echéis un vistazo y juzguéis por vosotros mismos.

El anónimo reza así: "No me parece bien que la homosexualidad este en el lado malo
seré yo el erroneo?? Soy gotica y odio el rosa porque representa muchas cosas k odio y tambien soy en parte homosexual (soy bisexual) menuda erronea estoy echa... Pero opino lo mismo, espero no darle la mano a una que vaya de rosa xD pero aun asi..."


No pretendo que todo el mundo me entienda a la primera, muy bien, hasta ahí llegamos. Pero sin leerse más entradas del blog y sin conocerme, este comentario está totalmente fuera de lugar. ¿Acaso he dicho yo alguna vez que me arrepienta de lo que soy? ¿Acaso he criticado yo alguna vez la homosexualidad? ¿Acaso no hablo aquí abiertamente de mis paranoias con el sexo femenino?

Esa entrada la escribí en un momento bastante malo y dual del año pasado. Esa entrada refleja lo que supone estar en el armario, estar "obligada" a tener una cara para unas personas y otra totalmente distinta frente a otras. Refleja una lucha interna que se libra en mí desde hace mucho tiempo, el cambio por el que voy atravesando desde que una vez se cruzase en mi vida una mujer maravillosa que me hizo replantearme todo lo que conocía hasta el momento. Si elegí el rosa como el color de la parte buena y el negro como el de la mala, simplemente fue por hacer una metáfora obvia. Simplemente fue porque todo el mundo que no sabe realmente cómo soy, me ve vestida de rosa y siendo típica y prefecta. Simplemente fue porque quienes me conocen de verdad saben que en realidad me encanta el negro, que durante un tiempo vestía siempre de negro y con un look bastante gótico, que me sigue encantando este tipo de look y de cultura y que el negro siempre se ha asociado a lo oscuro, a lo oculto, a lo "malo".

Una jodida metáfora, señores y señoras quisquillosos que leen mi blog sin saber lo que realmente se esconde. Que es muy fácil llegar aquí, hacer una interpretación libre de lo que escribo sin seguir el blog, sin conocerme y sin saber de lo que puedo estar hablando. Y todo ello, de forma anónima y gratuita, sin dejar la posibilidad de poder acercarme yo a otra web y pedirle amablemente que charlemos sobre el tema. Genial.

Y bueno, está el otro comentario anónimo, que no sé si está hecho por la misma persona o no y que como ya me ha pasado otras veces, siempre hay alguien de otro blog o algún foro o fotolog a quien no le caigo bien y que se escuda en los insultos físicos y personales para desprestigiarme.

En esta entrada:

hablo de forma jocosa de lo "malvada que soy". Entre mi mejor amiga y yo tenemos un cachondeo por este tema, pues cuando hablamos por el messenger nos decimos todo lo que no podemos decirnos cuando están otras personas por delante, obvio, como hace todo hijo de vecino cuando cotillea con el interlocutor de turno.

Pues bien, como se puede ver, hablamos de una persona gorda. Síquépasa. Mi amiga me preguntó que cómo era, que si me lo tiraría y tal y dije eso. Es una jodida verdad obvia, creo que no podría respirar si ese tío se me pusiera encima. Y me encuentro un comentario de este calibre:

"Pues tu eres una fatibomba y mira '_'... Tanto ver la paja en el ojo ajeno ains..."

Lo que yo hable por el messenger con una amiga y me de la regalada gana de publicar en mi blog es mi bendita opinión y punto. No tiene nada que ver con que un determinado grupo de personas piensen que yo estoy gorda, que soy obesa o que le buenamente quieran pensar. No es por justificarme, pero es que todo esto me hace mucha gracia. Me llaman gorda y que por ello no puedo criticar a otros que lo estén. Qué guay.

Estoy considerada por los médicos una persona normal, no tengo ningún tipo de problemas relacionados con mi peso, salvo contadas excepciones como poco/normal y me estoy medicando contra el Hipotiroidismo, que es lo que hace que no pierda peso con facilidad y por lo que "estoy gorda, obesa y enorme" para algunos de los que me miran.

Para finalizar, decir que seguiré opinando lo que me de la gana y de quien me de la gana. Que soy la primera de la que me rio, que seguramente tenga muchos defectos y que a muchos no les guste cómo soy. Pero eso no me va a quitar el derecho a opinar libremente de lo que me apetezca, más aún cuando nunca he faltado el respeto a nadie y cuando trato ciertos temas con tono de broma para quitarles esa enorme y falsa importancia que se les da.

Además, invito a los anónimos a que den la cara. Que me dejen una web, un correo o lo que quieran para que podamos hablar tranquilamente de esto y que no se escuden en el anonimato para insultarme de la forma más infantil que puede haber. Todo lo que yo hablo, lo hago "a cara descubierta" y si algún día me encuentro una hostia, al menos tendré el honor y los santos cojones de habérmela merecido por haber hablado desde la libertad y sin escondites.

Gracias a los que me siguen sin pasamontañas y me dejan ver también un poquito de ellos.
Un saludo.

5 de enero de 2009

Soy malvada.

Y he aquí varios ejemplos.

(Pinchad para ver más grandes las imágenes)










Así que no os juntéis conmigo.
Besos envenenados. xD

26 de diciembre de 2008

25 de Diciembre, fun fun fun.

Entrada 99. Superagente 99. Año del 99.
No espero que lo entendáis, son cosas demasiado personales.


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Me despierto desorientada. Busco y encuentro el reloj de la minicadena. Las 14:15. Al menos estoy en mi habitación. Todo me da vueltas, incluído el estómago. Huele a churros y me viene el primer recuerdo. Estíbaliz y yo compramos churros, mi hermano me mandó un sms diciendo que se iba a acostar, me llamó y le dije que no se acostara, que le llevaba churros. Churros, churros, churros. Al menos lo que tengo cerca no son churras. Iugh.

Me intento mover, pero estoy demasiado mareada y tengo mucho frío. Además, no me quiero levantar, no tengo nada que hacer y me da la sensación de que, si me muevo, CocaCola y Negrita saldrían a propulsión por mi boca. Me doy cuenta de que realmente estoy helada y me viene el recuerdo dos. Las últimas horas de la noche las pasé con Estíbaliz sentadas en un portal, hablando de cosas trascendentales, de la vida, del amor, de las tías, de los tíos... y hacía mucho frío ya a esa hora y yo temblaba. Pero la cara la tenía anestesiada y no sentía.

Me viene el recuerdo tres. Dos parejas nos felicitan la Navidad, se paran a nuestro lado y una de ellas nos empieza a hablar. Ella dice que él a veces le pega, pero que es su novio y lo quiere. Él nos cuenta que es profesor de inglés y le dice a mi amiga que su acento es bueno. Al final el tío cuando se va a ir nos da un beso a cada una en la boca. Nos quedamos flipadísimas pero como íbamos hasta las cejas, tampoco le damos tanta importancia. El espíritu navideño, suponemos.

Me viene el recuerdo cuatro. Ése no fue el único beso que me dieron anoche. Estando en el mismo portal un par de tías se ponen a mear delante de nosotras, entre unos coches. Una de ellas me da su copa para que se la aguante y creo que yo le doy unos pañuelos para que se limpien, pero de eso no estoy segura. Pienso que la que me ha dado la copa está buena. Cuando acaba de mear y viene a por su copa, le digo que me de un beso por habérsela aguantado. Y me planta un beso en la boca, tan feliz. Nunca me había resultado tan fácil sacarle un beso a una tía, oiga.

¿Habré hecho más gilipolleces?, pienso. Intento repasar mentalmente la noche y, aparte de un montón de fotos chorras que están repartidas entre la cámara de Estíbaliz y la mía, nada parece raro. Sé que estuve un tiempo hablando con Elena, pero ni ahora consigo recordar sobre qué. Espero no haberla cagado en algo de lo que dije...

Me llega un sms de Alexia. Dice que dónde nos metimos ayer, que nos perdieron y no fueron capaces de encontrarnos y que se fueron a un pub. Le respondo y le cuento que me pasé un par de horas hablando con Esti de cosas metafísicas y que nos fuimos a comer churros. Cuando miro si el mensaje se ha enviado correctamente, veo que hacía un rato había enviado otro mensaje y que ni me acordaba. Dios, a quién coño habrá sido y qué carajo le habré puesto. Esto último lo digo casi chillando.

Le había mandado el mensaje a la primera mujer de la que me enamoré, con la que tengo una relación normal de saludarnos y contarnos cómo nos va y de la siempre estaré enamorada. Normalmente por estas fechas siempre le mando algún sms. Ya la cagué, pienso. Leo el mensaje.

"Te deseo una Feliz Navidad y que el final de este año sea un buen presagio de los que están por venir. Siempre tendrás un hueco en mi corazón, no lo olvides. Un beso."

Bufff, bueno, podría haber sido peor. Es un mensaje bonito y ella sabe que le tengo cariño. Con el pedal que llevaba, podría haberle dicho cualquier barbaridad y haber metido la pata hasta el fondo. Podría haberle puesto que sigo soñando con ella a veces y que en mis sueños me la follo. Que luce muy bien cuando va vestida sólo con una camisa azul a rayas y que me gustan sus besos y sus tetas. Podría haberle puesto que la mayoría de mis sueños se producen cuando estoy despierta y que la deseo tanto...

Me doy cuenta de que en mi casa hay jaleo. Han venido mis tíos. Ahora es cuando sí que toca levantarse, ponerse algo de ropa decente y hacer la aparición estelar. Me visto con mi hermano, que también se acaba de levantar, mientras nos partimos el culo por gilipolleces varias que estamos haciendo. Salimos corriendo al cuarto de baño, para que no nos vean antes de lavarnos la cara y peinarnos. Me siento en el váter a echar la meada más grande de mi vida. Aún no me he mirado al espejo desde ayer antes de salir de casa, con todo el maquillaje y el pelo en su sitio. Cuando lo hago, prefiero no haberlo hecho. Amy Winehouse a mi lado es normal.

Después de pasar por chapa y pintura, salgo con la mejor cara y repartiendo besos. Me viene otro recuerdo. Ayer me harté de dar besos a todo el mundo que me encontraba y que fuese medianamente conocido. Exaltación de la amistad típica de la borrachera.

El resto del día es lo típico de estas fechas y no merece ser contado aquí. Sólo espero que la Nochevieja sea como la Nochebuena al menos y empezar el año con buen pie, ya que el año pasado lo empecé bastante mal y así me ha ido el 2008...

Feliz Navidad a todos.

23 de diciembre de 2008

You look so Shane tonight.

Entrada noventa y ocho.

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Voy a empezar a escribir y no sé ni lo que va a salir.

Hoy me siento Shane***.



No es porque me haya acostado con varias tías a lo largo del día de hoy.





Sino porque sólo me ha faltado el gorro.



Iba bastante masculina para como yo suelo ir. Converse negras, camiseta, jersey negro y vaqueros rectos. Palestina tradicional, no de estas fashion de ahora de colores (que me encantan, por cierto) y chaqueta negra. Manos en los bolsillos y aspecto chulesco por la calle. Si una tía guapa se me hubiera cruzado por la calle, le hubiera guiñado un ojo. Confiaba en mis pezones.

(Ver los primeros minutos de este video para entenderlo.)



Además el corte de pelo que me han hecho, no me resulta muy femenino. A ver, no me he quitado la melena y llevo un flequillo muy parecido al de siempre, solo que con una forma un poco más curvadita. Pero no sé por qué, hoy todo en mi parece gritar "bollera".

Llevo un par de días que rezumo lesbianismo por los poros. Estoy viendo de nuevo la serie The L Word desde el primer capítulo. Me he "confesado" ante dos personas que no sabían que me gustan las mujeres. Ayer quedé con una chica a la que conocí en una web de contactos para lesbianas (no, no es Gaydar Girl, no me busquéis allí, que aunque creo que me registré una vez, no lo uso) (y no, no hemos follado).

No sé, todo esto me resulta genial y extraño a la vez. Creo que el cerco se estrecha y tengo miedo, pero a la vez siento que es lo que tiene que ser. Creo que estoy cambiando y a mí los únicos cambios que me gustan son los cambios de look...

***Shane es uno de los personajes de The L Word y es interpretada por Katherine Moennig.

21 de diciembre de 2008

Dulce Navidad.

(Pinchando en las imágenes se ven en tamaño real)



Supongo que ya se puede considerar que es Navidad porque en mi casa hay polvorones, bombones, un árbol artificial con luces y un belén racista. Sí, racista, mi belén no tiene rey negro, todos son blancos.



En esta época, siempre te planteas cómo ha sido el año y lo que te quieres proponer para el año que va a entrar. El 2008 para mí no ha sido malo. Ha sido una MIERDA. Con mayúsculas. No creo que haya habido muchas cosas buenas que me hayan pasado, quizás pueda contarlas con los dedos y me sobren. Pero la lista de cosas malas se haría muy larga y prefiero pensar en que todo mejorará a partir de ahora o, al menos, que voy a poner de mi parte para ello. Y, como en todas las Navidades, se empiezan a hacer las listas de propósitos para el año nuevo...

Yo este año quiero adelgazar. Ya tengo una dieta preparada para ello, pero el médico me dijo que ni se me ocurriera empezar antes de que pasasen las Navidades si no quería morirme de asco-nervios-envidia viendo a toda la familia comiendo las mierdas típicas de estas fechas (mierdas deliciosas de chocolate, trufa, hojaldrina... *babas*). Así que me pondré manos a la obra (o mejor dicho, manos a la verdura) cuando pasen estos días. Ya no es cuestión sólo de verme mejor, ponerme pantalones más estrechos y subirme el ego. Es que tengo que cuidarme y mirar un poco por mi salud y por mis rodillas...

Otro propósito que tengo es llevar al día los temas de clase y acabar en Junio. Quiero conseguir un contratito guapo en verano, ahorrar el sueldo que me den y probar suerte en Inglaterra. Después de ver la serie "Sugar Rush" me he quedado pillada de Brighton y a ver si puedo conseguir trabajo allí.



Pero... Es que es taaaaan difícil de conseguir el llevarlo todo al día...



:$:$:$:$:$:$:$:$:$

También tengo que proponerme el follar más. Sí, sonaré basta y burra y todo lo que queráis, pero una tiene necesidades y llevo demasiado tiempo cubriéndolas yo sola. Y claro, luego pasa lo que pasa.



Tengo que ser más ordenada, más consciente con el medio ambiente, más cariñosa con mi familia, más relajada... En serio, quiero cambiar para bien y dejar de tener conductas, en mayor o menor medida, autodestructivas.

Supongo que en esta lista, es donde mi padre añadiría un propósito para mí: dejar de decir tantas palabrotas. Yo sé que eso, en una señorita, queda bastante feo. (¿?) Pero es que me gusta tanto llenarme la boca cuando digo palabrotas... Siempre tengo un coño, una polla, una puta o un puto en la boca (y no literalmente hablando, ojo). Qué le voy a hacer... Poco a poco intentaré ir corrigiéndome...



En fin... Seguro que al final acabaré cumpliendo otros propósitos y objetivos que no sean estos o cumpliendo unos y otros no... (por favor, que el de follar se cumpla...).

Feliz Navidad a todos.

19 de diciembre de 2008

Feliz Cumpleaños, Jennifer.

Hace 45 años un dia como hoy, 19 de Diciembre, nació en Chicago (Illinois) una bella mezcla de irlandesa y afroamericano.



Su nombre es Jennifer Beals y pudimos conocerla cuando su vida dio un giro de 180º al protagonizar la famosísima película "Flashdance".



Aquella joven se convirtió en la mujer que es ahora y que hace las delicias de las que, como a mí, nos gustan las maduritas con carácter que necesitan ese punto sensible y de cariño que algunas, como yo, podríamos ofrecerle. (Mmmm...)





Yo no había ni nacido cuando ella era famosa. "Flashdance" se estrenó en 1983 y yo nací cuatro años después. La conocí gracias a su gran papel en la serie The L Word, de la que ya he hablado alguna vez en otras entradas del blog. Interpreta a Bette Porter, licenciada en artes, guapa, inteligente, ambiciosa, controladora y muy metida en su trabajo. Al principio no me fijé mucho en ella y me llamó más la atención su pareja en la serie, Tina Kennard, interpretada por la actriz Laurel Holloman.





Pero con el tiempo, me fui enamorando tanto de su personaje como de ella. Tiene muchas de las cosas que me atrae en una mujer. Físicamente, es muy femenina, tiene una melena "leonina", curvas, buen pecho sin ser exagerado...


Es inteligente, dura, trabajadora, gusta del arte y la belleza, tiene estilo y un punto elitista que me mola. Pero quizás lo que más me atraiga de todo lo que caracteriza al personaje de Bette, aparte de la madurez, sea su rol de controladora en la pareja. Ella es la que manda, ella lleva la batuta en la relación. Y eso es algo que a mí me encanta, me pone mucho el juego de poder. Necesito sentirme protegida y controlada, necesito estabilidad. Bette, sin duda, tiene todo eso y poco a poco, se convirtió en mi amor platónico del momento.



Además, la pareja que hace con Tina es tan sexy y desprende taaanto feeling, que es imposible quedarse impasible ante estas dos mujeres.





Pues eso, que hoy es su cumpleaños, 45 añazos muy bien puestos y me apetecía dedicarle una entrada en mi blog a la tía que ocupa mis sueños húmedos desde, más o menos, la segunda temporada de The L Word.
U rock, Jennifer.